{"id":163,"date":"2012-03-22T15:26:51","date_gmt":"2012-03-22T15:26:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=163"},"modified":"2012-10-29T08:48:24","modified_gmt":"2012-10-29T08:48:24","slug":"lo-que-se-da-no-se-quita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=163","title":{"rendered":"Lo que se da, no se quita"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?attachment_id=177\" rel=\"attachment wp-att-177\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-177\" title=\"DSCN3465\" src=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSCN3465-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>El grave silencio de la ma\u00f1ana pareci\u00f3 romperse del todo, cuando el ata\u00fad de madera golpe\u00f3 secamente contra las paredes del nicho; sin embargo cinco d\u00edas antes, nadie, ni tan siquiera su querida Mar\u00eda le hab\u00eda enviado la m\u00e1s m\u00ednima se\u00f1al.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era un domingo del mes de mayo, mes de flores, mes de c\u00e1nticos y rezos a la Virgen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde hac\u00eda un tiempo y siempre en primavera, Inmaculada, se levantaba al amanecer y se dirig\u00eda a saludar a su amada Mar\u00eda, paseando por la silenciosa senda que conduc\u00eda hasta la ermita. La hierba fresca alfombraba el paisaje como el mejor de los tapetes que pudiera imaginarse, pues las flores claras que salpicaban el camino, tej\u00edan un exquisito bordado a modo de \u00a0encaje de bolillos urdido a m\u00faltiples colores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Qu\u00e9 bonita est\u00e1 hoy la senda!\u2014 exclamaba Inmaculada cada ma\u00f1ana\u2014 c\u00f3mo te afanas d\u00eda a d\u00eda para que yo disfrute la ruta, querida y laboriosa Madre Mar\u00eda \u00a1Qu\u00e9 excelsa es tu gracia decorando el jard\u00edn asilvestrado que llega hasta tu casa!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muchacha, una vez recreada en el paisaje y agradecida por tal belleza, caminaba con los ojos medio entornados, bisbiseando en letan\u00eda una de las plegarias cinceladas en su memoria. Quince misterios repartidos entre las cuentas de un rosario, quince. Las peque\u00f1as bolas rematadas por una sencilla cruz de plata, acariciaban las yemas de sus dedos, d\u00eda tras d\u00eda.\u00a0 La ristra de cuentas le serv\u00eda para ordenar sus rezos, pues es bien sabido que, cuando el frenes\u00ed de jaculatorias envuelve al devoto, el tiempo parece detenerse y las plegarias y alabanzas, se suceden sin medida. Cuarenta minutos de ida y cuarenta de vuelta tardaba, hasta llegar a la peque\u00f1a iglesia todos los d\u00edas del quinto mes. Antes de entrar, Inmaculada recog\u00eda un ramillete de flores tiesas y quitando las mustias del d\u00eda anterior, las colocaba en el jarr\u00f3n de cristal situado a los pies de la bella imagen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez arrodillada y postrada frente a la Virgendel Mar en la penumbra, una calma chicha la envolv\u00eda, pues a esa hora de la ma\u00f1ana raro era que alguien, se acercase por aquellos parajes. Entonces Inmaculada iba desgranando a su amiga de m\u00e1rmol los acontecimientos que le hab\u00edan ido sucediendo en los \u00faltimos meses, sonriente y dicharachera, como si hablase a la mejor de las amigas, sin reserva, y con la certeza de quien sabe, que jam\u00e1s ser\u00e1n reveladas las confidencias que sal\u00edan de sus labios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer d\u00eda que la fue a visitar despu\u00e9s de un a\u00f1o, le cont\u00f3 que hab\u00eda conocido a un hombre y que se hab\u00eda enamorado de verdad; que su novio se llamaba Pedro, y que le hab\u00eda prometido cogi\u00e9ndole la cara entre sus manos y mir\u00e1ndola a los ojos, que nunca m\u00e1s contemplar\u00eda a otra mujer que no fuese ella y que la quer\u00eda y que con ella no habr\u00eda m\u00e1s juergas de machos ni m\u00e1s enredos de faldas en otros puertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Si en el fondo es un pedazo de pan \u2014hablaba a la imagen\u2014 es un poco poeta \u00bfSabes?, \u00a0\u00a1Es m\u00e1s zalamero! Se gana la vida en el \u00abIsla de Albor\u00e1n\u00bb, ya sabes, el barco del t\u00edo Ram\u00f3n; faenan hasta las cinco de la tarde; luego de cambiarse el peto y las botas impermeables, se lava y se perfuma con aroma de lima lim\u00f3n y viene a buscarme a la conservera y me invita a un mosto y nos damos la mano y \u2014 respir\u00f3 hondo\u2014\u00a0y&#8230; nos vamos a casar el a\u00f1o que viene, el 12 de mayo aqu\u00ed, en tu casa y vendr\u00e9 por el jard\u00edn que bordas en verde todos los a\u00f1os. S\u00e9 que estar\u00e1s conmigo ese d\u00eda. Una ma\u00f1ana de estas te lo traigo aunque sea a empujones, para que lo conozcas. Gracias, gracias Madre, por todo lo que me das.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inmaculada arrodillada en el reposapi\u00e9s del primer banco, con el silencio roto solo por los graznidos de las gaviotas, agradec\u00eda de coraz\u00f3n que la tuviera siempre en su regazo, le dec\u00eda que era su refugio y su alegr\u00eda y le rezaba tres Ave Mar\u00edas con el mayor de los fervores. Pasada una hora m\u00e1s o menos de di\u00e1logo sin espera de respuesta, ella introduc\u00eda a trav\u00e9s de la ranura de un cajoncillo de madera situado a la derecha, unas cuantas monedas que guardaba en uno de los bolsillos de su mandil. El atril que sosten\u00eda el recoge-limosna, manten\u00eda bien alineadas un sin fin de peque\u00f1as candelas consumidas en su totalidad y otras, rebosante de cera en las que\u00a0 apenas se ve\u00eda la mecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s sal\u00eda del peque\u00f1o templo a trav\u00e9s del portal\u00f3n humedecido por el roc\u00edo y sorteando un gran escal\u00f3n de piedra, volv\u00eda a recibir medio cegada, los rayos del sol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el camino de vuelta, la joven entonaba en un susurro una Novena devota que practicaba durante nueve d\u00edas seguidos con oraciones, letan\u00edas y otros actos piadosos dirigidos a Dios, a la Virgeny a todos los santos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en su puesto de trabajo, Inmaculada vestida con un gorrillo blanco y una bata del mismo color, permanec\u00eda de pie al lado de sus compa\u00f1eras, revisando manualmente el acomodo de unas cuantas sardinas dentro de las latas plateadas que resbalaban sin fin, en la cinta transportadora de la f\u00e1brica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed todos y cada uno de los d\u00edas del mes de mayo. Mes de c\u00e1nticos, de flores y de rezos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La luminosidad del mediod\u00eda\u00a0 se iba transformando por momentos y las nubes se espesaban\u00a0 encapotando y oscureciendo el cielo. El mar se revolv\u00eda inquieto sacudido por el viento que arreciaba con fiereza y se entreten\u00eda con las peque\u00f1as barcas atracadas en el rompeolas, m\u00e1s tarde, aburrido ya del juego, se derramaba sobre el muelle inundando las d\u00e1rsenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa misma madrugada del mes florido, desoyendo la previsi\u00f3n mar\u00edtima, costera y de alta mar, el pesquero \u00abIsla de Albor\u00e1n\u00bb solt\u00f3 amarras con el benepl\u00e1cito de la tripulaci\u00f3n marinera, pues un d\u00eda sin salir a faenar, supon\u00eda una mengua del jornal que pocos o ninguno, pod\u00edan permitirse. Se encomendaron a la Virgendel Carmen patrona de los marinos, y salieron rumbo al caladero m\u00e1s cercano para no alejarse mucho del litoral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unas horas despu\u00e9s, en cuanto tuvo la oportunidad, el mar hambriento de barcos imprudentes se lo trag\u00f3 de un solo bocado y m\u00e1s tarde regurgit\u00f3 las sobras sin piedad: maderos carcomidos y mordisqueados, redes agujereadas y vencidas imposibles de zurcir de nuevo y unos cuantos aparejos de pesca destrozados. Entre los escollos que bordeaban el arrecife cercano al pueblo, aparecieron deslavazados tres d\u00edas m\u00e1s tarde, seis de los siete marineros ahogados. El t\u00edo Ram\u00f3n, qued\u00f3 sumergido y enredado entre los hierros de la quilla y las flores destinadas a su tumba, se esparcieron por el mar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente, Inmaculada vestida con el uniforme de trabajo, bata blanca de bolsillos vac\u00edos y gorrillo levemente torcido por el aligerado del paso, miraba con los ojos muy abiertos sin ver y se llegaba hasta la peque\u00f1a ermita de piedras adornadas de verd\u00edn, una vez dentro, con la misma penumbra de todos los d\u00edas y sin recogimiento alguno, de pie frente a la Virgendel Mar, incrust\u00f3 su mirada salada y se miraron de forma tal, que ambas tuvieron claro que, nada m\u00e1s podr\u00edan decirse, su relaci\u00f3n hab\u00eda terminado, qui\u00e9n podr\u00eda haberlo dicho, unos d\u00edas antes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 El grave silencio de la ma\u00f1ana pareci\u00f3 romperse del todo, cuando el ata\u00fad de madera golpe\u00f3 secamente contra las paredes del nicho; sin embargo cinco d\u00edas antes, nadie, ni tan siquiera su querida Mar\u00eda le hab\u00eda enviado la m\u00e1s m\u00ednima se\u00f1al. 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