{"id":206,"date":"2012-04-24T07:45:54","date_gmt":"2012-04-24T07:45:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=206"},"modified":"2012-10-29T08:43:52","modified_gmt":"2012-10-29T08:43:52","slug":"ignacio-y-rosita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=206","title":{"rendered":"Ignacio De la Cruz y Rosita Perea."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?attachment_id=216\" rel=\"attachment wp-att-216\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-216\" title=\"DSCN4730\" src=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/DSCN4730-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>Ignacio de la Cruz, repasaba en silencio uno de sus libros favoritos relativo a la posici\u00f3n y el movimiento de las estrellas, mientras se balanceaba r\u00edtmicamente en su mecedora. De repente como en otras ocasiones a eso de las cinco, una voz aguda rompi\u00f3 la quietud que se respiraba en la peque\u00f1a sala de estar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2015 \u00a1Pero mira que eres cenutrio!, siempre has sido un bobo y nunca aprender\u00e1s. Por m\u00e1s que te explique el tema, no lo entiendes \u00a1Es que no lo entiendes!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rosita Perea, su mujer repet\u00eda con furia y a voz en grito, las \u00faltimas palabras para recalcar m\u00e1s si cabe, lo que seg\u00fan ella era una ineptitud cong\u00e9nita de la estirpe de su marido: no se enteraba de nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mujer prosegu\u00eda su discurso voceando encolerizada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2015 \u00a1El castillo! \u00a1Hay que vender el castillo! \u00a0Vamos a ver: en qu\u00e9 hab\u00edamos quedado ayer, Ignacio; ya te lo expliqu\u00e9. Te dije una y mil veces, que el imb\u00e9cil de Mauro no vendr\u00e1, que se ha enfadado contigo, conmigo y con todos los dem\u00e1s, ya se le pasar\u00e1, siempre hace lo mismo, mucho grito, mucha pelea\u2026 \u00a1Ruido, ruido y nada m\u00e1s!\u00a0 Ma\u00f1ana ya se le habr\u00e1 pasado y vendr\u00e1 con nosotros a la notar\u00eda.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Me preocupa m\u00e1s el buenecito de Patricio \u2015 continuaba \u2015 a la chita callando, siempre se sale con la suya; es de los que nunca han roto un plato \u00a1Plato! \u00a1Qu\u00e9 digo plato!, \u00a1Seguro que comen directamente de la olla, y la vajilla ni la tocan\u2026 \u00a1Por no gastarla! \u00a1R\u00e1canos, que son unos r\u00e1canos! \u00a1De la Virgen del pu\u00f1o! <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mujer no dejaba t\u00edtere con cabeza mientras se despachaba a gusto con su paciente esposo Ignacio; \u00e9ste la observaba como siempre resignado, con los ojos vidriosos y mansos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rosa, su pac\u00edfica esposa Rosa, tan dulce y exquisita como la jalea real, mut\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana un fat\u00eddico d\u00eda lluvioso del mes de febrero en el que se despert\u00f3 apenas amanecido, abri\u00f3 la ventana para ventilar y descubri\u00f3 como el toldo azul celeste de su terraza, olvidado recoger la noche anterior, comenzaba a oscurecerse por la humedad que iba calando la lona torn\u00e1ndose de un azul m\u00e1s oscuro, m\u00e1s profundo; entonces, arremeti\u00f3 furiosa contra las nubes<strong> y <\/strong>la gruesa tela y ella, mutaron juntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El toldo recuper\u00f3 su color esa misma tarde oreado y ayudado por el sol, pero la suave y fragante Rosita, \u00a0nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a poner los pies en la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con gran trabajo por parte de su marido y medio enga\u00f1ada m\u00e1s de una vez, \u00a0este la llev\u00f3 a los mejores especialistas, recorri\u00f3 despachos de psiquiatras, consult\u00f3 a ilustrados doctores de otras ramas e incluso rog\u00f3 la vuelta a la normalidad de su esposa en las iglesias en las que jam\u00e1s pens\u00f3 entrar, pues nunca confi\u00f3 en\u00a0 pr\u00e1cticas y ruegos divinos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda, desesperado, hundi\u00f3 la punta de sus dedos en el agua bendecida de una pila bautismal de piedra caliza, que encontr\u00f3 a la entrada de una ermita y levemente humedeci\u00f3 los cuatro puntos cardinales de su rostro; despu\u00e9s, se arrodill\u00f3 en el segundo de los bancos de madera de cerezo ligeramente rosados que ocupaban el interior de la capilla, sin embargo, la imagen de un Cristo desmadejado, moribundo y abatido presidiendo el altar, le hizo renunciar a cualquier s\u00faplica de su parte hacia la talla y con un: \u201cbastante ya tienes t\u00fa\u201d, mirando a la estatua, se dio la vuelta y desapareci\u00f3 por donde hab\u00eda entrado. Nadie podr\u00eda ayudarle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su Rosita\u2026 segu\u00eda\u2026 y segu\u00eda. Ni Mauro se acercaba a la inexistente notar\u00eda, ni el <em>buenecito<\/em> de Patricio dejaba de serlo; nada de nada. Ninguno de ellos era real. Ignacio jam\u00e1s hab\u00eda conocido familia pol\u00edtica con esos nombres, no sab\u00eda de herencia ni notarios; y menos a\u00fan de castillos que vender; pues el rancio abolengo de su querida esposa, se limitaba a una peque\u00f1a propiedad de terreno heredada de sus abuelos, en una aldehuela olvidada, de la serran\u00eda de Cuenca. Todos esos personajes sobreviv\u00edan a duras penas apretujados en la mente inhabilitada de su esposa. Sin embargo, esa familia ficticia con la que ella se despachaba a gusto de Mauros, Patricios y una inexistente virgen del Pu\u00f1o, rondaban constantemente por su maltrecha cabeza y no la dejaban vivir en paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio de la Cruz, era un hombre afable y cari\u00f1oso, llevaba casado con Rosita su flor de azafr\u00e1n, como a\u00fan la llamaba cari\u00f1osamente cuando ella no pod\u00eda o\u00edrle, casi veinte a\u00f1os y hasta aquel fat\u00eddico d\u00eda de lluvia, se consideraba un hombre afortunado con una vida tranquila. Era entusiasta y aventurero como as\u00ed rezaba el libro de hor\u00f3scopos que consultaba constantemente y que se llamaba: <em>\u201cDime cu\u00e1ndo has nacido y te dir\u00e9 como eres\u201d<\/em>. Poco o nada se hab\u00eda estrujado el cerebro ese tal Baltasar Angelinno autor y art\u00edfice del citado <em>vadem\u00e9cum astral<\/em> para elegir el t\u00edtulo, pero a pesar de ese insignificante detalle, era uno de sus preferidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las tardes en la que Ignacio hojeaba el libro para pasar el rato mientras su esposa sesteaba en silencio, reconoci\u00f3 a su mujer en al apartado correspondiente a Leo<strong>,<\/strong> signo que coincid\u00eda con su fecha de nacimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cA los nativos de este signo, les gusta perderse. Muchas veces, se retiran sin ton, ni son a un mundo de ensue\u00f1os arrastrando a quienes les rodean\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda no hab\u00eda terminado de asimilar el revelador p\u00e1rrafo, cuando su mujer despert\u00f3 de pronto e irgui\u00e9ndose muy seria en el sill\u00f3n de orejeras, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2015 Ignacio, b\u00e1jame del altillo la maleta de cuadros, nos vamos. Acaba de decirme Patricio, que todo est\u00e1 resuelto; aunque Mauro no vendr\u00e1, vamos a ir nosotros a firmar. Patricio tiene su poder.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recorrieron los inmensos pasillos del aeropuerto de Barajas arrastrando la maleta cuadrada con los billetes en la mano. El avi\u00f3n les llevar\u00eda al \u201cNantes<strong> <\/strong>Atlantique Airport\u201d, desde all\u00ed alquilar\u00edan un coche y recorrer\u00edan la distancia hasta el Ch\u00e2teau d\u00b4Uss\u00e9 para que Rosita y familia le echaran un vistazo al objeto de su venta. El notario, seg\u00fan dec\u00eda la mujer, les estar\u00eda esperando en el n\u00famero seis de la calle V\u00edctor Hugo al lado de la cafeter\u00eda \u201cLa Loire\u201d, una vez all\u00ed firmar\u00edan los dos hermanos herederos y el castillo del que hablaba constantemente Rosita, por fin se podr\u00eda vender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como era de esperar, no hab\u00eda nada que heredar; a nadie vieron en la supuesta cafeter\u00eda, no apareci\u00f3 el notario por ninguna parte, ni tampoco los hermanos de su mujer, porque siempre fue hija \u00fanica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el camino de vuelta, Ignacio permanec\u00eda callado considerando todo lo sucedido. \u00bfQui\u00e9n hab\u00eda perdido la cabeza antes? Ella, su fragante y deliciosa rosa, que albore\u00f3 \u00a0gritando a las nubes, inventando desbarajustes inexplicables o \u00e9l que la segu\u00eda a todas partes, que buscaba incansable una explicaci\u00f3n a lo acontecido en el comportamiento de su mujer, que la segu\u00eda arropando por las noches, que alababa domingo tras domingo sus magn\u00edficos guisos y que asent\u00eda cuando ella, cada dos por tres despotricaba contra todo familiar inexistente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfTanta fuerza tiene el amor?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ignacio de la Cruz, repasaba en silencio uno de sus libros favoritos relativo a la posici\u00f3n y el movimiento de las estrellas, mientras se balanceaba r\u00edtmicamente en su mecedora. De repente como en otras ocasiones a eso de las cinco, una voz aguda rompi\u00f3 la quietud que se respiraba en la peque\u00f1a sala de estar. 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