{"id":225,"date":"2012-05-18T14:19:11","date_gmt":"2012-05-18T14:19:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=225"},"modified":"2012-10-29T08:39:43","modified_gmt":"2012-10-29T08:39:43","slug":"monedas-falsas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=225","title":{"rendered":"Monedas falsas."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda cae. El crep\u00fasculo incita los sentidos. La puerta de la calle se ha abierto. Alguien quiere entrar y yo empujo con fuerza el port\u00f3n. Ya no es tiempo de recelos, de sospechas, de inquietud. Todav\u00eda no, espera. No puedo permitir que transites por este blanco edificio lleno de ventanas, es mi \u00faltimo refugio. No, no me la pidas a\u00fan. No voy a entregarte f\u00e1cilmente la llave que abre el laberinto de\u00a0 pasillos y puertas que conduce hasta m\u00ed para que me lleves contigo. Al\u00e9jate de mi lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos recuerdos se acercan para despedirse y tengo que recibirlos como se merecen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha pasado el tiempo en el que la ingratitud y la deslealtad eran una apremiante necesidad de desahogo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, alcanzada la senectud del cuerpo que no del alma y despu\u00e9s de arrastrar hasta lo imposible la madurez, d\u00e9jame hablar; mientras tanto ve en busca de otro, aqu\u00ed \u00a0mismo, en la habitaci\u00f3n de al lado. A m\u00ed me ha llegado el momento de las confesiones, de las confidencias y por qu\u00e9 no decirlo, de la delaci\u00f3n, de la acusaci\u00f3n disparatada, pues no tengo ni una sola prueba que destruya la inevitable presunci\u00f3n de inocencia que todo ser humano necesita, que yo necesitaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hombre tendido en la cama de un hospital de paliativos donde se otorgaban con mimo los \u00faltimos cuidados, \u00a0hablaba a ratos en su delirio, ante alguien inexistente, pues la cama contigua permanec\u00eda vac\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014Pero, d\u00e9jame, d\u00e9jame que te explique, antes de irme\u2014continuaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo comenz\u00f3 de manera fortuita, como suceden la mayor\u00eda de los encuentros m\u00e1s perdurables; una mirada, un saludo de cortes\u00eda y all\u00ed est\u00e1bamos, un hombre y una mujer de mundos diferentes; ella apostada y protegida tras un garito, como en una trinchera inaccesible para el enemigo, vendiendo entradas en un vetusto cine de barrio llamado <em>Caprichos<\/em>, en \u00e9l, se disfrutaba del s\u00e9ptimo arte en una silenciosa y oscura sala de butacones aterciopelados en rojo y desgastados hasta rozar la madera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo el hombre. Como un soldado de permiso, deambulaba por la ciudad un domingo al atardecer, camuflado por una indumentaria corriente que parapeta y encubre al verdadero yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la ventanilla doblemente acristalada con forma de ojo de buey, le ped\u00ed a la mujer un boleto, una entrada para so\u00f1ar durante hora y media con los artistas del momento y ella me la entreg\u00f3 con una sonrisa sin coste, pues luego me dijo que iba incluida en sus obligaciones laborales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Su ticket, se\u00f1or<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recib\u00ed la mueca amable como un inesperado regalo a destiempo y varias visitas y pel\u00edculas despu\u00e9s, ya hab\u00eda hecho m\u00eda aquella sonrisa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Como era de esperar cuando tropezamos frente a frente dos seres que se encuentran solos en compa\u00f1\u00eda, y acompa\u00f1ados cuando est\u00e1n solos, era casi inevitable, que quisi\u00e9ramos escoltarnos el uno al otro, as\u00ed que visionados cinco o seis rollos de cinta de celuloide impregnadas de historias y aventuras rom\u00e1nticas, comenzamos a salir juntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Lo primero que dispuse para ella, fue un cambio de nombre, pas\u00f3 de ser Loli para el resto de los mortales a llamarse Atalaya, siempre tuve por costumbre rebautizar a mis conquistas con apelativos secretos y singulares que tan s\u00f3lo nosotros dos conoc\u00edamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQu\u00e9 te parece \u201cAtalaya\u201d? \u2014 pregunt\u00e9 cort\u00e9smente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Est\u00e1 bien, \u2014contest\u00f3 ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y a partir de ah\u00ed el galanteo rom\u00e1ntico hubiera provocado la mayor de las envidias, pues destil\u00e1bamos los dos grandes dosis de ternura y entendimiento a partes iguales. Sin embargo, quien diga que el amor es eterno, miente, pues a\u00f1os despu\u00e9s, la torre defensiva inexpugnable, pas\u00f3 a ser para m\u00ed solo un lugar accesible de paso y ella, la expendedora de boletos, empez\u00f3 a sonre\u00edr a todo aquel que le ped\u00eda una entrada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Pero no, no adelantemos acontecimientos\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anteriormente a esta \u00e9poca tan concurrida, Atalaya y yo, soldado veterano, jug\u00e1bamos a diario, prepar\u00e1bamos batallas de mentira con ca\u00f1onazos blandos y obuses de plumas. Los partes de guerra transformados en risas, invad\u00edan todo nuestro entorno. Ni una queja, ni una cr\u00edtica, ni un reproche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Largo e intenso romance el de la torre y yo, un militar cumplido. Una relaci\u00f3n binaria en la que solo cab\u00edan ceros y unos, s\u00f3lo eso; unos y ceros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Ella segu\u00eda despachando boletos en el <em>Caprichos<\/em> cada tarde y yo todos los domingos\u00a0 deslizaba la mano por el hueco del ventanuco y recog\u00eda mi entrada y mis vueltas, mientras nos mir\u00e1bamos a los ojos y nos bes\u00e1bamos de lejos, suavemente, sin rozar el cristal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ay, cuanta dulzura empalagosa aquella de la juventud. No, no te r\u00edas, no; qu\u00e9 m\u00e1s hubieras querido t\u00fa. Yo te digo, que jam\u00e1s fui tan feliz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda, Atalaya empez\u00f3 as\u00ed, sin m\u00e1s, a guardarme las entradas entre los butacones que estaban m\u00e1s rotos, los m\u00e1s sucios, los situados en la \u00faltima fila; all\u00e1 donde las historias de cine se empeque\u00f1ecen por la lejan\u00eda de la pantalla y las reales se encarnan a nuestro lado a trav\u00e9s de las caricias y caranto\u00f1as que se profesan los dem\u00e1s en la oscuridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio cre\u00ed que quiz\u00e1 Atalaya me arrinconaba para sorprenderme de un momento a otro y as\u00ed compartir algunas de las secuencias de la proyecci\u00f3n juntos. Pues una vez comenzada la sesi\u00f3n, no era muy grave que abandonase su puesto de trabajo un par de minutos y a m\u00ed, su presencia casi inesperada me hubiera llenado de j\u00fabilo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esper\u00e9 serenamente los primeros d\u00edas, despu\u00e9s algo furibundo y malhumorado, y m\u00e1s tarde, transcurridas un par de semanas, con una codicia vehemente, que pasaba por no tenerla a mi lado ni siquiera unos segundos, en la oscuridad de la sala.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una tarde, cuando me dirig\u00eda taciturno hacia la \u00faltima fila de asientos despu\u00e9s de comprar mi entrada, me observ\u00e9 detenidamente la palma de la mano y advert\u00ed entre la calderilla de las vueltas del billete, un pu\u00f1ado de monedas ennegrecidas y desgastadas, un peculio sin valor, un caudal con apariencia de monedas falsas. Extra\u00f1ado retroced\u00ed de nuevo hasta la puerta del cine para pedirle una explicaci\u00f3n, nos miramos fijamente a trav\u00e9s del ventanuco, se encogi\u00f3 ligeramente de hombros y no hubo m\u00e1s palabras que rompieran el silencio, ni m\u00e1s besos proyectados en el aire. Me guard\u00e9 las monedas y me march\u00e9 sin esperar el final de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aqu\u00e9l momento tuve claro que nuestros d\u00edgitos hab\u00edan quebrado el c\u00f3digo; nuestro c\u00f3digo. Sin embargo siempre tuve la esperanza de\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El anciano de la habitaci\u00f3n 207, estuvo hablando entrecortadamente y sin descanso durante tres d\u00edas seguidos entre delirios y respiraciones anhelosas, roncas y silbantes propias de la agon\u00eda. La enfermera de guardia a la que correspond\u00eda la rutina nocturna, se acerc\u00f3 hasta la habitaci\u00f3n para comprobar c\u00f3mo y en qu\u00e9 punto se encontraba el itinerario del paciente y si la fiebre continuaba subiendo enloquecida como ven\u00eda sucediendo durante toda la tarde. Un vaso de pl\u00e1stico blando reposaba en una mesita, a la izquierda de la cama articulada de barandas extra\u00edbles, la enfermera le incorpor\u00f3 levemente la cabeza empujada por la almohada para acercarle el agua a los labios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un objeto fr\u00edo y met\u00e1lico roz\u00f3 el antebrazo remangado de la chica y \u00e9sta sorprendida por el contacto inesperado, alz\u00f3 un poco m\u00e1s al anciano y descubri\u00f3 un exiguo tesoro, un pu\u00f1ado de monedas antiguas sin circulaci\u00f3n que yac\u00eda escondido entre la s\u00e1bana bajera y el almohad\u00f3n. La joven, las agarr\u00f3 con cuidado y con gesto compasivo, las introdujo en el caj\u00f3n con el resto de las pertenencias del anciano, en ese instante, la muerte encontr\u00f3 la llave y el viejo en silencio, dej\u00f3 de respirar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda cae. El crep\u00fasculo incita los sentidos. La puerta de la calle se ha abierto. Alguien quiere entrar y yo empujo con fuerza el port\u00f3n. Ya no es tiempo de recelos, de sospechas, de inquietud. Todav\u00eda no, espera. No puedo permitir que transites por este blanco edificio lleno de ventanas, es mi \u00faltimo refugio. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-225","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-otros-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/225","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=225"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/225\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":228,"href":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/225\/revisions\/228"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=225"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=225"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=225"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}