{"id":26,"date":"2011-12-03T12:31:53","date_gmt":"2011-12-03T12:31:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=26"},"modified":"2012-11-02T07:14:20","modified_gmt":"2012-11-02T07:14:20","slug":"la-envidia-del-ahorcado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=26","title":{"rendered":"La envidia del ahorcado"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?attachment_id=373\" rel=\"attachment wp-att-373\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-373\" title=\"DSCN8256\" src=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/DSCN8256-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>El d\u00eda hab\u00eda amanecido cubierto y un aguacero vehemente corr\u00eda por los cristales; las gotas de lluvia crecidas por el hacinamiento del agua sobre el vidrio, sal\u00edan despavoridas hacia la meta que no era otra, que el marco descascarillado de una de las ventanas polvorientas de la antigua academia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La clase en silencio, recog\u00eda una veintena de chavales sentados de dos en dos y a veces de tres en tres, cuando alguno de los libros olvidados en casa, forzaba a ligar tr\u00edos de apretados adolescentes en el mismo pupitre para leer juntos un \u00fanico ejemplar. Ni\u00f1os aburridos de las clases ordinarias y obligados a acudir mansamente a un centro de recuperaci\u00f3n incluso en vacaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al maestro, un decr\u00e9pito y despistado educador a punto de jubilarse, poco le importaba a estas alturas lo que ocurr\u00eda en lo que el llamaba su convento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las tres y media de la tarde con la digesti\u00f3n en pleno apogeo, la somnolencia de don Toribio se presentaba como todos los d\u00edas a la misma hora. Los chiquillos a la espera del espabilamiento y durante el sopor cotidiano del profesor, comenzaban a distraerse con jueguecillos sosegados sin hacer ruido, malo ser\u00eda que despertaran al esp\u00edritu docente de Toribio y les obligara a abrir el libro de matem\u00e1ticas por la p\u00e1gina tal \u00f3 cual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mesas en madera y melamina verde, atravesadas por antiguas cicatrices y ara\u00f1azos hechos a plumilla o a bol\u00edgrafo con sa\u00f1a, eran el lugar perfecto para comenzar con el suplicio del mu\u00f1eco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cinco l\u00edneas. Solo cinco l\u00edneas eran necesarias para improvisar un sencillo cadalso que enganchara al monigote de l\u00e1piz en la horca. Un mocoso poco h\u00e1bil se convertir\u00eda en verdugo y aniquilar\u00eda sin piedad al humano pintarrajo. Poco a poco, trazo a trazo sobre el pat\u00edbulo, esperar\u00eda a ser ajusticiado con disimulada resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella tarde lluviosa de diciembre podr\u00eda ser distinta, el chaval que jugaba parec\u00eda avispado, quiz\u00e1 esta vez ser\u00eda indultado a falta de alguna pierna o alg\u00fan brazo y el linchamiento ser\u00eda aplazado a otra palabra de tardes aburridas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfQui\u00e9n puede tener piedad de un monigote tan simple de seis trazos? \u00bfQui\u00e9n? \u2014se preguntaba una y otra vez el flaco dibujo\u2014 y agonizante de terror con la soga a punto de ser apretada en su cuello esperaba ser arrastrado, borrado, aniquilado tan s\u00f3lo por una sucia huella dactilar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mu\u00f1eco era pat\u00e9tico por exiguo, resentido, deca\u00eddo de \u00e1nimo, desconfiado de la vida y pesaroso del bien ajeno pues albergaba un sentimiento bien arraigado de envidia y mezquindad hacia otros dibujos realizados con esmero en las esquinas de los pupitres y que permanec\u00edan expuestos durante d\u00edas o incluso semanas, gozando de aquella extra\u00f1a vida ilustrada sobre el verde de los escritorios: Caricaturas sat\u00edricas de viejos profesores, corazones atravesados de flechas, falos enhiestos mirando al cielo o simples cubos geom\u00e9tricos sombreados a seis caras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquella existencia extra\u00f1a, incomprensible para el racional sentido humano, cr\u00e9anme que se iba desarrollando vertiginosamente en el personaje, un sentimiento exacerbado de ruindad y vileza por la dificultad de dirigir su mirada de odio a otro ser m\u00e1s insignificante que \u00e9l, pues a nadie hallaba a su alrededor que fuera m\u00e1s pat\u00e9tico y calamitoso que su propia estampa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo por fin, hab\u00eda llegado el d\u00eda, el gran d\u00eda; el que llevaba esperando desde hac\u00eda meses, a\u00f1os incluso. Jam\u00e1s habr\u00eda otro tan propicio como aquel lluvioso, encapotado y tormentoso veintiocho de diciembre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la clase, los ni\u00f1os ajenos a todo lo que no fuera m\u00e1s all\u00e1 de entretenerse a la hora del reposo del tutor, continuaban con el simple juego de palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuera, en la calzada de gruesos adoquines negros, la lluvia convert\u00eda el empedrado en peque\u00f1as islas cuadriformes rodeadas por estrechos riachuelos y el pintarrajo enardecido por lo que \u00e9l barruntaba como evidente, se re\u00eda presintiendo el colof\u00f3n del nuevo engendro que colgaba de la espalda de don Toribio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Lo matar\u00e1n \u2014pensaba\u2014 \u00e9l tambi\u00e9n morir\u00e1 como yo y nadie podr\u00e1 evitarlo, formas de morir solo es eso, otra forma de morir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entretenido el rayado mu\u00f1eco en el mal ajeno apenas o\u00eda errar a los ni\u00f1os; cuando de pronto, encarnado ya por dos brazos y una pierna, comenz\u00f3 a presagiar su final y a pesar de todo, sonri\u00f3. Sonri\u00f3 con iron\u00eda pues esta vez no se ir\u00eda solo. Otro condenado monigote robusto nacido en papel y de su misma complexi\u00f3n, pend\u00eda en la espalda del profesor a trav\u00e9s de un fino alfiler de costura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El malicioso dibujo ahora se carcajeaba sin piedad imaginando a la figura de prensa acarreada por el inocente Toribio. Seguro que el viento la desprender\u00eda con facilidad y el personaje liviano se dar\u00eda de bruces en la calzada irregular y all\u00ed, pateado, sucio y maltrecho de pisadas an\u00f3nimas, hallar\u00eda su final. Otro tr\u00e1gico y cruel final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas dos segundos despu\u00e9s, la risa sard\u00f3nica del garabato vaticinando el adi\u00f3s del recorte, desapareci\u00f3 con el restreg\u00f3n de un dedo manchado de grafito y s\u00f3lo se oy\u00f3 la voz queda de uno de los ni\u00f1os que le dec\u00eda a su compa\u00f1ero:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00a1Z-A-H-O-R-\u00cd! \u00a1Tonto!, era zahor\u00ed. \u00c9sta me la apunto yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tarde a\u00fan chorreaba, cuando el timbre despert\u00f3 al tutor y anunci\u00f3 el fin del juego. Los libros se recogieron y el maestro sali\u00f3 a la calle escoltado por el ligero guardi\u00e1n. Toribio se subi\u00f3 el cuello de la gabardina y acopl\u00e1ndose el sombrero a su cabeza, maldijo lo desapacible e inclemente del d\u00eda, mientras los dos mu\u00f1ecos uno de carne y otro de papel se envolv\u00edan de gotas y se calaban hasta los huesos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda hab\u00eda amanecido cubierto y un aguacero vehemente corr\u00eda por los cristales; las gotas de lluvia crecidas por el hacinamiento del agua sobre el vidrio, sal\u00edan despavoridas hacia la meta que no era otra, que el marco descascarillado de una de las ventanas polvorientas de la antigua academia. 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