{"id":275,"date":"2012-10-28T08:38:14","date_gmt":"2012-10-28T08:38:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=275"},"modified":"2012-10-30T07:13:48","modified_gmt":"2012-10-30T07:13:48","slug":"la-espera-de-la-sra-barjau-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=275","title":{"rendered":"La espera de la Sra. Barjau"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?attachment_id=334\" rel=\"attachment wp-att-334\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-334\" title=\"IMG_2402 \" src=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/IMG_2402-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>Sentada en un r\u00fastico e inc\u00f3modo sill\u00f3n apelmazado, Dulce Barjau observaba mansamente la montonera de peri\u00f3dicos ra\u00eddos y amarillentos entre los que deambulaban pececillos de plata, y otros insectos <em>letr\u00f3fagos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al lado, sobre el suelo pegajoso por la mugre, se apilaban en ligero equilibrio un n\u00famero incierto de bolsas oscuras y algunas blancas que hab\u00edan sido serigrafiadas con grandes letras barrocas. Los sacos de pl\u00e1stico rebosaban inmundicias malolientes una vez que los nudos desbaratados, mostraban sin pudor sus entra\u00f1as podridas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A espaldas de la mujer, un televisor encendido sin volumen audible, escup\u00eda im\u00e1genes de\u00a0 hombres y mujeres gesticulando mudos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dulce se levant\u00f3 del sill\u00f3n y apag\u00f3 el aparato; ya no necesitaba m\u00e1s compa\u00f1\u00eda silenciosa. Mir\u00f3 por la ventana que daba a un patio interior y\u00a0 una gran s\u00e1bana blanca reci\u00e9n tendida desde el bloque de enfrente pareci\u00f3 saludarla con un ligero vaiv\u00e9n. Dulce apart\u00f3 del poyete descascarillado con una ligera sacudida una piel reseca de naranja que hab\u00eda ca\u00eddo desde uno de los pisos superiores y la corteza se precipit\u00f3 al vac\u00edo enroscada, sin peso, como si volara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mujer, terriblemente desganada, arrastr\u00f3 los pies por el largo pasillo de aquella casa oscura de techos altos y se dirigi\u00f3 a la cocina; por el camino, pate\u00f3 descuidada una peonza de colores mortecinos que permanec\u00eda quieta en mitad del pasillo, el juguete sali\u00f3 disparado y se golpe\u00f3 contra el rodapi\u00e9; despu\u00e9s, el taco de madera qued\u00f3 cabeceando de costado dando vueltas y giros desatinados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de la ventana de la cocina se colaba un murmullo de voces que parecieran encorajinadas, litigantes. Reconoci\u00f3 enseguida las protestas de sus vecinos como era habitual, cerr\u00f3 los cristales de golpe y se tap\u00f3 los o\u00eddos con las manos. Cu\u00e1nto dar\u00eda por bajar el volumen de aquel alboroto como hac\u00eda con su viejo televisor, pero ante lo imposible del deseo guard\u00f3 las manos en los bolsillos descosidos de su delantal y el coraz\u00f3n empez\u00f3 a latir sin orden ante la impotencia de acallar el sonido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abri\u00f3 la puerta del frigor\u00edfico sin esfuerzo, pues el port\u00f3n cargado de peque\u00f1os imanes troquelados hac\u00eda tiempo que ya no consegu\u00eda cerrar herm\u00e9ticamente. En el interior, restos de comida en indescriptible deterioro, yac\u00edan como muertos, encajados en peque\u00f1os ata\u00fades de pl\u00e1stico transparente. Cerr\u00f3 con brusquedad la puerta y esta desobediente volvi\u00f3 a abrirse despacio a consecuencia del rebote como en un leve estertor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la encimera de falso granito rosado, entre ollas abrasadas y alguna vajilla con mella, un tel\u00e9fono m\u00f3vil capt\u00f3 su atenci\u00f3n y lo atrap\u00f3 ansiosa como si alguien invisible fuera a arrebat\u00e1rselo, lo frot\u00f3 contra su cadera como hac\u00eda siempre antes de marcar, arrastrando con la tela de su falda alguna huella que enturbiara la peque\u00f1a pantalla de vidrio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tel\u00e9fono plateado desentonaba vivamente en aquel decr\u00e9pito escenario como una reliquia digna de veneraci\u00f3n, pues misteriosamente la bater\u00eda permanec\u00eda cargada. Tecle\u00f3 de manera apremiante un n\u00famero que pareciera al azar y sin esperar respuesta, lo apag\u00f3 temblorosa y lo dej\u00f3 dormido de nuevo en una alacena entre botes medio llenos de s\u00e9mola, harina y galletillas saladas envueltas en papeles de plata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En uno de los pisos inferiores del gran edifico, Eric un chaval desgarbado de pelo pajizo y un peque\u00f1o <em>piercing<\/em> incrustado en la ceja derecha, abr\u00eda sonriente la puerta de su casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Mira- dec\u00eda a su madre mostrando lo que llevaba en la mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfQu\u00e9 traes ah\u00ed?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Un \u00e1lbum.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfUn \u00e1lbum?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-S\u00ed, me lo ha dado Dulce, es una colecci\u00f3n de mariposas ex\u00f3ticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00a1Disecadas, qu\u00e9 asco! \u00bfNo habr\u00e1s ido a su casa?, mira que te tengo dicho que no pases dentro cuando le hagas a la vieja alg\u00fan recado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Tranquila madre, me qued\u00e9 como siempre en la puerta, me dijo que esperara, que iba a buscar algo para m\u00ed, que hoy no ten\u00eda suelto para darme una propina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Ay, la vieja y sus propinas \u2013murmur\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Despu\u00e9s \u2013continu\u00f3 Eric- sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n que da al patio y me solt\u00f3 esto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La recompensa no era otra que, un libro de dobles p\u00e1ginas ocres \u00a0minuciosamente rellenas de alevillas y mariposas agigantadas que ocupaban solitarias algunas de las hojas. Gracias a las ventanillas de pl\u00e1stico transparente y al modo de amortajarlas se hab\u00edan librado de los lacerantes y finos alfileres entomol\u00f3gicos. Las alas extendidas, membranosas y enervadas, mostraban los colores mitigados por la p\u00e1tina del tiempo. Viejo cementerio de celof\u00e1n. Insectos desnortados e incautos que sobrevolaron en su d\u00eda Asia y Am\u00e9rica y cayeron en las redes de alg\u00fan voluntarioso y empecinado coleccionista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La madre del joven Eric, mir\u00f3 el libro entre asqueada y divertida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0-Vaya tesoro el de la se\u00f1ora Dulce -coment\u00f3 con iron\u00eda- y sin m\u00e1s, envi\u00f3 al hijo a lavarse las manos precisando mientras se alejaba: \u00a1con jab\u00f3n!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mujer de presencia sombr\u00eda, sinti\u00f3 de pronto una sed enorme, apremiante, tan grande como la de aquel que ha estado hablando largas horas. Voz vehemente de los que quieren hacerse entender ante un p\u00fablico que se distrae con frecuencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se acerc\u00f3 precipitadamente otra vez a la nevera y agarr\u00f3 una lata refulgente de cerveza seg\u00fan dec\u00eda: alemana. La bebida se enfriaba como pod\u00eda en el caj\u00f3n de las verduras; Dulce con el bote en la mano, empuj\u00f3 de nuevo la pesada puerta sin llegar a cerrar el caj\u00f3n transparente, y esta choc\u00f3 contra la rigidez del pl\u00e1stico para abrir de nuevo sus fauces como en un permanente bostezo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arranc\u00f3 la anilla con furia, como si tuviera una granada entre sus manos y tentada estuvo de arrojar el bote por la ventana para acallar as\u00ed de una vez las voces que ven\u00edan de la calle, sin embargo se deshizo de la chapa de metal arroj\u00e1ndola al suelo y tom\u00f3 un sorbo largo y lento; a continuaci\u00f3n derram\u00f3 el resto del l\u00edquido espumoso en el fregadero y apret\u00f3 la hojalata hasta deformarla para acabar solt\u00e1ndola entre los sucios cacharros que ocupaban toda la pila.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto en la calle, las voces continuaban:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Ya est\u00e1 bien, no podemos consentir que nos tome el pelo otra vez esa maldita vieja. Como no vengan hoy a llev\u00e1rsela tendremos que hacer algo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dulce sab\u00eda qu\u00e9 tramaban, y de nuevo los latidos apaciguados por el trago espumoso volvieron a empujarle el coraz\u00f3n. Se sent\u00f3 sobre un taburete medio escondido entre cajas de cart\u00f3n, botellas, juguetes rotos, bolsas y m\u00e1s bolsas, decenas de bolsas apiladas encima de dos pal\u00e9s de madera que colocados entre somier y colch\u00f3n hab\u00edan mitigado en su d\u00eda el progresivo hundimiento de un jerg\u00f3n matrimonial.Micaela la madre del joven Eric, conoc\u00eda a su vecina desde hac\u00eda tiempo y a pesar de que deb\u00eda tener la edad de su madre m\u00e1s o menos, Dulce aparentaba algunos m\u00e1s, probablemente \u2212pensaba\u2212, por el deterioro \u00a0mental que mostraba desde hac\u00eda a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el padre de Eric, la se\u00f1ora Barjau no dejaba de ser una vieja a la que se le hab\u00eda ido la cabeza y aseveraba con cierta l\u00f3gica que no deb\u00eda permanecer m\u00e1s tiempo en aquella casa sola, pues a la vista y -sobre todo al olfato- estaba claro que deb\u00eda irse de all\u00ed cuanto antes para ser cuidada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No debe tener a nadie que se ocupe de ella \u2013juzgaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfPues entonces a qu\u00e9 esperan los servicios sociales para hacer algo?\u2212se preguntaban otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2212No pueden hacer nada, si ella no quiere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00a1C\u00f3mo! Esto no puede seguir as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2212Creo que el marido se pudri\u00f3 en la c\u00e1rcel \u2013solt\u00f3 una mujer acaparando la atenci\u00f3n al instante de los que la rodeaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfEn la c\u00e1rcel?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-S\u00ed, eso creo. Tema de drogas \u2212dijo una tal Matilde Romero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Coca\u00edna, seguro \u2013sentenci\u00f3 otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2212\u00bfNarc\u00f3ticos? \u2013dijo el farmac\u00e9utico de la esquina que acababa de unirse al pelot\u00f3n vecinal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2212 Posiblemente<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vieja segu\u00eda quieta sentada en el tambaleante taburete de la cocina con la vista fija en el frigor\u00edfico que hab\u00eda ido cerrando su puerta poco a poco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cogi\u00f3 de nuevo el tel\u00e9fono, ese que iba ya anunciando con un punto rojo el desgaste de la bater\u00eda y la se\u00f1ora Barjau marc\u00f3 con decisi\u00f3n el n\u00famero de siempre: el que pareciera al azar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una voz ansiosa contest\u00f3 al otro lado:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Por fin se\u00f1ora Barjau, est\u00e1bamos esperando su llamada. Coja lo que necesite, m\u00e9talo en una maleta: una sola -recalc\u00f3 con \u00e9nfasis- y en una hora estamos all\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Bien, de acuerdo \u2013dijo ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cinco minutos despu\u00e9s, do\u00f1a Dulce Barjau esperaba de pie frente a la puerta de la calle. El abrigo puesto, las manos enguantadas sujetando una maleta y en la cabeza, un sombrero de fieltro al que adornaban dos plumas, graciosamente ladeado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imposible emitir ning\u00fan juicio para ella que no fuera acorde al de una mujer mayor y pizpireta dispuesta a salir a la calle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, en la maleta, no hab\u00eda ropa ni calzado; solo tres tarros de cocina: s\u00e9molas, harinas y galletitas envueltas en papel de plata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u201cGuarda los botes en la cocina Dulce \u2013le indic\u00f3 su marido, a\u00f1os atr\u00e1s\u2212 y no los pierdas de vista. Cuando salga de esta jaula, me desprender\u00e9 de ellos, he conocido a un buen comprador. Esp\u00e9rame y no te dejes ver demasiado por las correderas. Ya ver\u00e1s que volveremos a casa, y una vez all\u00ed te comprar\u00e9 un palacio chiquito a las afueras de Bogot\u00e1\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la calle, la nieve comenzaba a caer, los murmullos de la gente se fueron diluyendo y un polvo blanco como de alas de mariposas, fue cubriendo poco a poco, los tejados de Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sentada en un r\u00fastico e inc\u00f3modo sill\u00f3n apelmazado, Dulce Barjau observaba mansamente la montonera de peri\u00f3dicos ra\u00eddos y amarillentos entre los que deambulaban pececillos de plata, y otros insectos letr\u00f3fagos. 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