{"id":404,"date":"2012-11-16T06:53:15","date_gmt":"2012-11-16T06:53:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=404"},"modified":"2012-11-16T14:15:47","modified_gmt":"2012-11-16T14:15:47","slug":"emma-zunz-reinventado-su-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=404","title":{"rendered":"Emma Zunz. Reinventando su futuro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?attachment_id=411\" rel=\"attachment wp-att-411\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-411\" title=\"DSCN9873\" src=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/DSCN98731-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>El Nordsj\u00e4rnan, acababa de fondear en el puerto de Buenos Aires y Elger De Boer, junto a otros marineros, descend\u00eda por la escalerilla reci\u00e9n afianzada al muelle. En el rostro, y por los movimientos de los navegantes, se pod\u00eda apreciar la urgencia de pisar tierra firme y dejar atr\u00e1s el penoso trabajo en m\u00e1quinas y cubierta, sin olvidarnos, del placer que supon\u00eda el despiste de las obligaciones que hab\u00edan dejado ancladas en sus lugares de origen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elger se separ\u00f3 del resto de marinos nada m\u00e1s pisar los adoquines resbaladizos del muelle y se dirigi\u00f3 deprisa al bar de Nils. La bruma envolv\u00eda el Paseo de Julio y la noche ca\u00eda a plomo en los tejados h\u00famedos de la Ciudad Porte\u00f1a. Solitarias las calles repiqueteaban monocordes los pasos de Elger como en un desfile de \u00e1nimas guiadas por un \u00fanico marcial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elger empuj\u00f3 la puerta acristalada del local y comenz\u00f3 a sacudirse el gab\u00e1n arrastrando el relente. Al instante un camarero acodado en la barra, reconoci\u00f3 al nuevo cliente. El barman se proteg\u00eda de manchas con un delantal anudado a su cintura; era grande, corpulento, con expresivos y amables ojos azules y se hac\u00eda acompa\u00f1ar por un cigarrillo casi consumido que enganchaba milagrosamente en la comisura derecha de unos labios muy finos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nils y Elger se saludaron como dos buenos amigos, pues no era la primera vez que el mercante atracaba en el puerto bonaerense y el holand\u00e9s se acercaba hasta la cantina en busca de distracci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro del bar, algunas mujeres, de besos perfilados en rojo y apretados cors\u00e9s que empujaban hacia el cielo unos pechos generosos y bien redondeados, se acercaban al marinero como moscas a la miel mientras le preguntaban con descaro al rubio Nils, qu\u00e9 qui\u00e9n era su amigo, pues aunque pose\u00eda una apariencia ruda, se mostraba poco agraciado y carec\u00eda de altura, no era aquel el d\u00eda propicio para hacer ascos a un pagador en ciernes a cambio de dulce compa\u00f1\u00eda; porque aquella noche, en el bar de Nils hab\u00eda una extra\u00f1a competencia, una hembra con un destello especial que andaba medio escondida en un rinc\u00f3n. La joven de apariencia mojigata iba vestida con una blusa verde manzana abotonada hasta la garganta y observaba a los clientes con un porte nada com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una extra\u00f1a atracci\u00f3n de lo nuevo, de lo no familiar, de lo desconocido, de lograr lo aparentemente imposible hizo que, algunos de los parroquianos de la taberna, se acercaran hasta la joven Emma Zunz para ofrecerle desde cigarrillos Fontanares a copas de ca\u00f1a quemada o ginebra y as\u00ed entablar una corta conversaci\u00f3n mientras sopesaban si estar\u00eda dispuesta a intercambiar favores carnales por pesos argentinos. Si el trueque no funcionaba \u00bfqu\u00e9 diablos hac\u00eda all\u00ed aquella muchacha de apariencia asustadiza, que espantaba a los moscones con un ligero moh\u00edn?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El marinero holand\u00e9s,\u00a0 mientras hablaba con Nils, observaba el trasiego de hombres que, iban derechos a saludar a la joven y volv\u00edan a la barra con el deseo frustrado. Sin embargo, cuando Elger ya llevaba consumidas unas cuantas cachazas y Emma segu\u00eda en el mismo lugar, decidi\u00f3 probar suerte \u00e9l tambi\u00e9n con aquella perita en dulce que, segu\u00eda quieta en un taburete al final de la barra y aunque dudaba de su propia percepci\u00f3n por la confusi\u00f3n que le produc\u00eda el alcohol habitualmente, crey\u00f3 observar en la mirada de la joven dir\u00edase que, una invitaci\u00f3n, casi una s\u00faplica dirigida hacia \u00e9l, dej\u00f3 su copa en la barra encharcada de agua y alcohol y Elger, el elegido, se acerc\u00f3 a la joven se\u00f1orita Zunz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfQu\u00e9 hace en este tugurio una joya de semejante quilate? \u2013le pregunt\u00f3 en perfecto holand\u00e9s- y sin m\u00e1s, ante su sorpresa, la joven que no hab\u00eda entendido ni una sola palabra, se enganch\u00f3 fuertemente a su fornido brazo tatuado en azul y sin apartar la mirada de la de los ojos del marino, se levant\u00f3 desprovista de pereza o verg\u00fcenza, por lo que el afortunado caballero pas\u00f3 de ser: extremadamente cobista, a disimuladamente abyecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s en una sucia habitaci\u00f3n de los arrabales de la ciudad, qued\u00f3 reflejado en el rostro demacrado de Emma mientras se ajustaba una media, sentada en el borde de la cama. De Elger, el afortunado, poco que decir de su expresi\u00f3n, pues tendido boca abajo en mitad del cuartucho, yac\u00eda cad\u00e1ver con el coraz\u00f3n partido por la mitad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que ser\u00eda mejor as\u00ed \u2013dijo Adolfo-, la historia de una vendetta fallida por no llegar a t\u00e9rmino. La culpa recalcitrante que nace de guardar un secreto y acaba en tr\u00e1gicas circunstancias. Perm\u00edteme que te diga mi querido Jorge Lu\u00eds que no creo que nadie, ni por un solo momento, pudiera pensar que la joven y angelical Emma Zunz descrita en tu relato, llegara hasta el final en ese descabellado plan que urdes en el cuento para vengar a su padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEntregarse a un desconocido? \u00bfAsesinar despu\u00e9s a su jefe Loewenthal y culpabilizar a \u00e9ste del oprobio sufrido en su propia esencia por el holand\u00e9s? \u00a0\u00bfAlegar posteriormente defensa propia y eludir de ese modo la c\u00e1rcel?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No Jorge amigo m\u00edo, en mi opini\u00f3n creo que, deber\u00edas modificar el final sobre tu virginal se\u00f1orita Zunz. \u00a0Emma Zunz, la de la blusa verde manzana, jam\u00e1s lleg\u00f3 a entregarse al pobre Elger, pues no pudo siquiera soportar la cercan\u00eda del borracho holand\u00e9s cuando \u00e9ste comenz\u00f3 a desvestirse. Y la joven, que iba pertrechada con un arma escondida en la blonda de una de sus medias, le dispar\u00f3 por la espalda sin poder llevar a cabo el meticuloso plan que hab\u00eda repetido una y mil veces durante la desvelada noche anterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El verdadero culpable del desfalco en la f\u00e1brica de tejidos el Sr. Lowental, sali\u00f3 indemne de la fechor\u00eda perpetrada y jam\u00e1s supo de las intenciones de las que hab\u00eda sido objeto te\u00f3ricamente por parte de la hija del Sr. Mayer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Borges y Adolfo Bioy caminaban tranquilamente por el Jard\u00edn Bot\u00e1nico \u00a0del viejo Buenos Aires. Entretanto, Adolfo, segu\u00eda argumentando la tesis que acababa de exponer en relaci\u00f3n al final del cuento de su amigo, mas el escritor ya andaba abstra\u00eddo, sin contestarle ni rebatirle, sin defender su final, pues a decir verdad, a esas alturas del paseo poco le importaba; el relato estaba cerrado y bien cerrado y como hacia siempre cuando algo que o\u00eda ya no le interesaba, simulaba escuchar y asent\u00eda, mientras su mente a\u00f1oraba la \u00fanica opini\u00f3n que, le hubiera llevado a modificar el desenlace del cuento si ese hubiera sido su deseo, pues qu\u00e9 no dar\u00eda o har\u00eda \u00e9l, el Borges rom\u00e1ntico por complacer, por agradar por volver a ver y o\u00edr, a su querida y venerada, Beatriz Viterbo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Nordsj\u00e4rnan, acababa de fondear en el puerto de Buenos Aires y Elger De Boer, junto a otros marineros, descend\u00eda por la escalerilla reci\u00e9n afianzada al muelle. 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