{"id":456,"date":"2012-11-21T08:34:02","date_gmt":"2012-11-21T08:34:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=456"},"modified":"2013-06-19T11:27:57","modified_gmt":"2013-06-19T11:27:57","slug":"el-cristal-de-nina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=456","title":{"rendered":"El cristal de Ni\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?attachment_id=458\" rel=\"attachment wp-att-458\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-458\" title=\"DSCN2744\" src=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/DSCN2744-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>Soy una mujer que se encari\u00f1a con cualquier cosa, y a consecuencia de ese derroche amatorio, me llevo m\u00e1s de un disgusto.<strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda de hace mil a\u00f1os, le cog\u00ed un aprecio desmesurado a uno de los grifos del lavabo que ten\u00edamos en casa. Ejerc\u00eda sobre m\u00ed, una fascinaci\u00f3n incre\u00edble. Pasaba las horas moj\u00e1ndome las manos. Las enjabonaba y despu\u00e9s, las deslizaba con cuidado por la manija de lat\u00f3n cromado, dejando la llave muy brillante. As\u00ed una y otra vez, parloteando y sumergiendo las manos en el chorro de agua hasta que, se me arrugaban las yemas de los dedos y me aparec\u00edan unas huellas gruesas, extra\u00f1as.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfYa est\u00e1s otra vez con el grifo abierto? \u2013chillaba mi abuelo desde la cocina-deja ya el <em>robinet<\/em> que lo vas a desgastar y adem\u00e1s el agua, no la regalan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como habr\u00e9is podido observar, mi abuelo era un poco taca\u00f1o y un poco franc\u00e9s. Naci\u00f3 en Par\u00eds, durante el viaje de novios que realizaron mis bisabuelos. Se present\u00f3 por sorpresa un par de meses antes de lo esperado, hasta en eso fue un hombre muy echado para adelante. En cuanto mi bisabuela se recuper\u00f3 del susto de la maternidad inesperada, volvieron a Espa\u00f1a con el beb\u00e9 gabacho bajo el brazo sin dar muchas explicaciones. Nadie supo jam\u00e1s, si hab\u00eda sido sietemesino o <em>nuevemesino<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos ochenta y nueve a\u00f1os que han pasado desde el d\u00eda en que naci\u00f3 mi antepasado y seg\u00fan me han contado, desde que empez\u00f3 a manifestar sus primeros balbuceos de infante,\u00a0 nos hemos ido acostumbrando a la introducci\u00f3n en sus charlas de algunos galicismos que no vienen a cuento, pero \u00e9l dice que as\u00ed, no pierde sus \u201cra\u00edces\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfPero qu\u00e9 ra\u00edces? -le preguntamos-, y \u00e9l cambia de conversaci\u00f3n y se hace el loco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando nos mudamos de casa y yo ya hab\u00eda cumplido diez a\u00f1os quise llevarme el grifo conmigo mas, no consintieron que lo arrancara a pesar de que sab\u00edan que lo quer\u00eda con toda mi alma. Me regalaron mu\u00f1ecas, peluches y juegos de dados para que me olvidara de \u00e9l, pero nada ni nadie pod\u00edan sacarme de aquella melancol\u00eda transitoria que me causaba el tener que dejar a mi amigo, enganchado al aguamanil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi abuelo era el \u00fanico que me entend\u00eda y para ver si me resignaba, me hablaba como lo que era, una ni\u00f1a peque\u00f1a:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No llores por el grifo Benigna -me consolaba-, recuerda aquella vez que, con el agua caliente te <em>br\u00fbl\u00e9<\/em> la manita, o aquella otra que se qued\u00f3 seco y te dej\u00f3 envuelta en pegajosa espuma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acept\u00e9 mi destino y me fui olvidando poco a poco de la llave cromada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de la nueva casa me amigu\u00e9 esta vez con una fresca baldosa cuadrada que formaba parte del terrazo que cubr\u00eda todo el sal\u00f3n y que estaba situada en una de las esquinas de esta estancia principal. Cuando por cualquier motivo me solicitaban en casa, ya sab\u00edan adonde deb\u00edan ir a buscarme, pues me pasaba las horas sentada encima de la losa charlando y prestando atenci\u00f3n a lo que contaba mi nueva compa\u00f1era.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi abuelo, que siempre fue muy puntilloso, estaba constantemente sermone\u00e1ndome.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Benigna, lev\u00e1ntate del suelo que vas a <em>attraper un rhume.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y efectivamente, tal como hab\u00eda adivinado pill\u00e9 un constipado tan grande, que casi me env\u00eda al otro barrio. La loseta no es que fuera muy amena, la verdad, pues en esa \u00e9poca ya me interesaban otros asuntos de los que ella apenas sab\u00eda, dada su posici\u00f3n arrinconada. Sin embargo, siempre la prefer\u00ed a los animales contrahechos fabricados en peluche que mi madre se empe\u00f1aba en colocar encima de mi cama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue pasando el tiempo, me hice mayor y mi abuelo anciano. Un d\u00eda \u00e9l consider\u00f3 que ya hab\u00eda llegado el momento y se fue por su propio pie y tan contento desde Fuengirola donde viv\u00edamos, a una residencia geri\u00e1trica de Paris arguyendo que all\u00ed perfeccionar\u00eda su idioma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de la tabarra que me dio lo sigo queriendo mucho, pues era y es, el que \u00fanico que me entiende.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora ya he cumplido cuarenta a\u00f1os y vivo en esta tercera casa yo sola. Mis padres no consiguieron sobrevivirle a \u00e9l, a mi abuelo Pedro, o Pierre, da igual, pues firma seg\u00fan tiene el d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El verano pasado fui a verlo a la residencia y como sigue al tanto de mis amistades, -le escribo puntualmente-, pregunt\u00f3 por el cristal, mi nuevo compa\u00f1ero inseparable. Con la vejez, mi abuelo se ha dado cuenta de que el cari\u00f1o hay que desabrocharlo y dejarlo libre para que se deposite donde quiera aunque aveces puedan hacernos faenas inesperadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ten\u00eda muy buen aspecto cuando entr\u00e9 en la habitaci\u00f3n del asilo Brettoneau en la calle Eug\u00e8ne Delacroix. Lo encontr\u00e9 hablando en franc\u00e9s muy animado, y al preguntarle con qui\u00e9n charlaba -pues no ve\u00eda nada, ni a nadie cerca-, me contest\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;<em>Avec<\/em> <em>ma perruque.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y yo sonre\u00ed y le acarici\u00e9 la cabeza, recordando lo presumido que hab\u00eda sido siempre y lo mal que llevaba la calvicie que comenz\u00f3 a aparecerle hac\u00eda a\u00f1os y que ahora disimulaba con un peluqu\u00edn canoso y a todas luces parlante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pero cu\u00e9ntame, <em>ma petite fille \u2013 me <\/em>dijo<em>-. <\/em>\u00bfYa has hecho las paces con el ventanal?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l sabe de todas mis amistades y por eso me hace esas preguntas. A veces dudo de si deber\u00eda haberle contado algunos detalles de mi vida porque nunca o casi nunca, tengo ganas de responder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me llamo Benigna Sainz y por ese capricho de mi abuelo por hablar y pronunciar medio en franc\u00e9s, acostumbraron a llamarme Beni\u00f1a. Despu\u00e9s, familiarmente se acort\u00f3 mi nombre y se qued\u00f3 solo en eso: en Ni\u00f1a, a secas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca he sido rencorosa, pero \u00faltimamente, me cuesta disculpar las jugarretas ajenas, incluso las de los seres m\u00e1s queridos. Por eso me cost\u00f3 m\u00e1s de un a\u00f1o perdonar al cristal con el que andaba amigada en ese momento y del que el abuelo Pierre o Pedro me preguntaba, conociendo la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese port\u00f3n transparente tan grande, tan esbelto y tan di\u00e1fano, me atrajo desde el primer momento en que lo vi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La luz, se colaba a chorros a trav\u00e9s del vidrio e inundaba cada rinc\u00f3n de la que ser\u00eda mi nueva casa. La\u00a0 claridad era tan inmensa, que me oblig\u00f3 a entornar los ojos desde el primer momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed viv\u00eda feliz sola,\u00a0 a mi aire, charlando alegremente con el cristal cada ma\u00f1ana y alguna tarde. No necesitaba m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta que un d\u00eda, debido a un peque\u00f1o contratiempo, comenzaron nuestras desavenencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era en un aciago mes de marzo cuando me dirig\u00ed a la terraza para regar las plantas de mis jardineras, era temprano y acababa de levantarme. Comenc\u00e9, por arrancar las hojas secas de los geranios y repartir la tierra por los maceteros. Los gorriones, hab\u00edan horadado el mantillo con sus patas para buscar semillas e insectos peque\u00f1os y lo hab\u00edan puesto todo perdido. Cuando m\u00e1s absorta estaba en la tarea, el port\u00f3n acristalado se alborot\u00f3 y cerr\u00e1ndose de golpe, me dej\u00f3 aislada en el balc\u00f3n sin poder entrar en casa, a la intemperie, vestida solo con un camis\u00f3n de algod\u00f3n adornado de bodoques que abrigaba bien poco. Y empec\u00e9 a tiritar de fr\u00edo, en un santiam\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres horas. Tres largas horas pasaron hasta que vinieron a rescatarme, pues la manilla de la puerta se abr\u00eda solo en un \u00fanico sentido y ese sentido como en otras ocasiones, quedaba lejos del m\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez liberada, envuelta de nuevo en el calor hogare\u00f1o y cuando me qued\u00e9 a solas con \u00e9l, con el cristal, mi primera reacci\u00f3n fue, como no pod\u00eda ser de otra manera, revolverme, despotricar y pedirle explicaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El vidrio, ruborosamente empa\u00f1ado de verg\u00fcenza por la trastada, me explic\u00f3 quejumbroso que no ten\u00eda la culpa, que hab\u00eda sido una corriente de aire revoltosa, que estaba muy arrepentido del mal que me hab\u00eda causado y que de ahora en adelante mantendr\u00eda vigiladas a todas las brisas insurrectas. No iba a volver ocurrir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que cur\u00e9 el resfriado, o el <em>rhume<\/em> \u2013que dir\u00eda mi abuelo-, le perdon\u00e9 y me olvid\u00e9 del asunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00e9 por experiencia que a veces, cuando los torbellinos y las r\u00e1fagas de aire juegan entre s\u00ed, empujan con fuerza todo lo que tienen cerca: en oto\u00f1o las hojas muertas de los \u00e1rboles y\u00a0 a veces, las hojas vivas de poemas o cuentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En invierno, las ventoleras bulliciosas hacen cambiar la direcci\u00f3n de algunas gotas de lluvia y giran a traici\u00f3n las telas oscuras y tambi\u00e9n las claras que cubren los paraguas tensos, dejando\u00a0 desnudas a las escuchimizadas varillas que se retuercen de verg\u00fcenza al ense\u00f1ar sus patitas de acero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primavera, descapullan flores y encaraman los delicados p\u00e9talos encendidos de las amapolas hasta las azoteas m\u00e1s altas, hasta las m\u00e1s azules.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en verano, cuando nadie se lo espera, se rebelan tambi\u00e9n y salpican el aire con el polvo reseco y sucio de las calles y de las aceras, y nos convierten a nosotros -pac\u00edficos transe\u00fantes-, en <em>Lawrences<\/em> de Arabia desprotegidos de camellos y turbantes imprescindibles para atravesar el desierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho en s\u00ed que, produjo nuestro verdadero distanciamiento, no fue este que acabo de contar as\u00ed, como a raudales, sino este otro que, paso a narrar a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sucedi\u00f3 meses despu\u00e9s de aquel d\u00eda ventoso; entiendo ahora que, por mi exagerada man\u00eda de dejar impoluta la superficie vidriada: restregaba, enluc\u00eda, exhalaba mi aliento sobre \u00e9l; lo enturbiaba jadeando, y luego, con mi antebrazo derecho enfundado en una bata de terciopelo granate a la que ya le hab\u00eda cosido en dos ocasiones unas coderas nuevas, lo acariciaba sobre mi misma respiraci\u00f3n hasta que volv\u00eda a brillar. Algunas veces, si mi vaho no era lo suficientemente h\u00famedo para borrar la m\u00e1cula, lo leng\u00fceteaba y aunque me traspasaba su frialdad, me relam\u00eda de placer como si fuera el mejor de los helados. \u00a1Qu\u00e9 limpio y reluciente estaba siempre mi cristal! Y de qu\u00e9 manera tan sosegada me hablaba agradeciendo mi entera dedicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi abuelo Pierre, o Pedro, me lo dijo una vez:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No te afanes tanto con el vidrio <em>ma vie<\/em>, el cristal se puede romper con facilidad y quebrar\u00eda tu fr\u00e1gil coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda de verano en el que la luz se colaba sin pedir permiso hasta el fondo de mi casa y yo andaba con las gafas de sol puestas para trajinar, decid\u00ed colocar pegada a \u00e9l, al ventanal, una cortina de encaje de bolillos en color crudo con la que mi madre anduvo distra\u00edda durante muchos a\u00f1os -era muy laboriosa- cuando al fin termin\u00f3 el calado artesanal, y sin que hubieran pasado apenas ni dos semanas, mi pobre <em>mater<\/em> costurera, abandon\u00f3 este mundo dej\u00e1ndome la labor en herencia perfectamente rematada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de abrigar a mi cristal con el visillo calado, recuerdo de mam\u00e1, andaba yo releyendo los bocadillos de uno de mis tebeos preferidos, cuando me pareci\u00f3 o\u00edr desde la calle, el sonido inconfundible del afilador de objetos puntiagudos y cortantes que, avisaba de su presencia con una chillona flautilla semejante a la siringa del dios Pan.\u00a0 El individuo rebozaba el instrumento en saliva mientras arrastraba cansinamente, un viejo ciclomotor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me fascinan y me asustan esos comerciantes ambulantes y quise asomarme al balc\u00f3n para observarlo pasar. Desde peque\u00f1a he o\u00eddo decir que estos personajes solitarios vaticinan el fallecimiento de alguien y que \u00e9ste sucede invariablemente un d\u00eda despu\u00e9s de que atraviesen el pueblo acompa\u00f1ados de su chirriante melod\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me dan miedo las muertes inesperadas y por eso, me invent\u00e9, -ya lo hab\u00eda hecho otras veces- que, si contraven\u00eda mentalmente estos preceptos tan nefastos, pod\u00eda anular su efecto catastr\u00f3fico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esos casos sentenci\u00e9 convencida:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cSi persigues a uno de estos personajes con la mirada fija hasta que desaparecen de tu vista en la lejan\u00eda, quedar\u00e9is salvados del perecimiento, t\u00fa y quienes te rodean\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo dec\u00eda para mis adentros con la voz impostada y con una seriedad que no me correspond\u00eda, ya que nunca he sido muy sensata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ning\u00fan modo y a nadie, he contado este dominio <em>antimal\u00e9fico <\/em>que<em> <\/em>he ido desarrollado a trav\u00e9s del tiempo<em> <\/em>y del que yo me creo hacedora a pies juntillas, por eso ning\u00fan habitante del pueblo me puede agradecer el disfrute del que goza viviendo gracias a m\u00ed. Yo nunca jam\u00e1s se lo he tenido en cuenta a mis vecinos, s\u00e9 que no es ingratitud, sino la mera \u00a0ignorancia de mis poderes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me atolondro y despisto con facilidad y a veces parece como si me pincharan. Me muevo r\u00e1pidamente, como a saltos: por impulsos; solt\u00e9 el c\u00f3mic en cuanto o\u00ed la corta cantinela y sal\u00ed rauda a la terraza para observar fijamente al afilador de cuchillos y tijeras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ya he dicho, para romper el sortilegio, deb\u00eda observar al buhonero sin parpadear hasta evaporarse ante mis ojos; no se me pod\u00eda escapar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan impetuosamente iba hacia la luz de mi terraza que no lo vi, a \u00e9l, al port\u00f3n que permanec\u00eda cerrado; atrancado a cal y canto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y\u2026 me estamp\u00e9, me estrell\u00e9 con fuerza contra el pecho de mi v\u00edtreo amigo a bocajarro, lastim\u00e1ndome la nariz y los labios y me qued\u00e9 noqueada, tambaleante y aturdida. \u00a1C\u00f3mo pod\u00eda haberme hecho eso a m\u00ed! A m\u00ed. Yo que lo cuidaba con tanto mimo. Mi cristal, ese al que acariciaba todos los d\u00edas con abnegado entusiasmo y una piel de gamuza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez recuperada del susto, no le volv\u00ed a hablar y por supuesto, dej\u00e9 que se empolvara durante meses, pues adem\u00e1s del golpe que me propin\u00f3, el afilador se me escap\u00f3 sin echarle la ojeada salvadora y al d\u00eda siguiente me enter\u00e9 de que Mateo, un se\u00f1or mayor que recog\u00eda pi\u00f1ones mientras sacaba a pasear por el parque a un caniche <em>blanquisucio,<\/em> hab\u00eda fallecido a consecuencia del atragantamiento por la cascarilla de una simiente. No quise saber m\u00e1s detalles del pobre hombre y ratifiqu\u00e9 mi gran enfado con el vidrio cruel, culp\u00e1ndole del dolor de mis heridas y de aquel penoso, deceso vecinal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atr\u00e1s quedaron mis amenas conversaciones con la superficie transparente, aquellas en las que yo le refer\u00eda en confidencia, lo sola que me encontraba desde que mi padre desapareci\u00f3 poco tiempo despu\u00e9s que mi madre\u00a0 una vez acab\u00f3 el macetero de macram\u00e9 con el que anduvo aplicado hasta que sali\u00f3 a su encuentro y del que ahora penden en mi sal\u00f3n colocadas a dos alturas, un par de macetas con petunias. Un d\u00eda por cierto, intent\u00e9 hablar con \u00e9l, con el macetero, pero no hemos congeniado y ahora nos limitamos a darnos los buenos d\u00edas por la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo no soy como \u00a0ellos, como mis padres, y no me entretengo apenas con nada. Solo me gusta conversar con quien me oye y se deja escuchar. \u00c9l s\u00ed sab\u00eda distraerme como nadie, mi cristal. Estaba abierto al mundo. Me ense\u00f1aba, me mostraba otra dimensi\u00f3n de los compases que conformaban mi vida. Ahora ando perdida por la casa, haciendo como que lo ignoro. A veces, le oigo respirar desde la terraza hondamente, casi lament\u00e1ndose y me chista: \u00a1Ni\u00f1a, Ni\u00f1a!, cuando voy hacia la cocina a beber un vaso de agua, y yo me hago la dura y paso rauda a su lado dejando volar mi bata de terciopelo rojo como si me persiguieran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayer amaneci\u00f3 lloviendo y he cre\u00eddo ver que mi cristal lloraba. Ya s\u00e9 que todos los vidrios parecen llorar cuando se mojan de lluvia, pero quiero pensar que \u00e9l me echa de menos tanto o m\u00e1s que yo. Que a\u00f1ora el cosquilleo de mi dedo cuando tras enturbiarlo con mi respiraci\u00f3n, le esbozaba corazones atravesados de flechas con las iniciales de mis enamorados de turno y nos re\u00edamos de mis chiquilladas de adulta descarada. \u00a0No puedo seguir fingiendo que no me importa la ausencia de su compa\u00f1\u00eda, me hace mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He estado pensando toda la noche, he dado vueltas y m\u00e1s vueltas en la cama y al final, he llegado a la conclusi\u00f3n de que la cortina, aunque sea muy calada, nos estorba a los dos; por eso, al amanecer, la he retirado y la he recogido con un aro de metal repujado\u00a0 situado a la derecha de la puerta junto al\u00a0 macetero de macram\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s he salido corriendo a la papeler\u00eda, esa que est\u00e1 al final de mi calle, ped\u00ed papel engomado y acharolado en rojo brillante; con unas tijeras afiladas en casa, he recortado un coraz\u00f3n perfecto, lo he ensalivado, lo he pegado en mitad del cristal a la altura de mis ojos y lo he abrillantado de nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfEl cristal? S\u00ed, abuelo. Ya he hecho las paces con \u00e9l \u2013contest\u00e9 a su pregunta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi abuelo Pierre o Pedro, no me respondi\u00f3, pues ya andaba discutiendo \u00a0algo acalorado con un tel\u00e9fono que, ni siquiera hab\u00eda llegado a descolgar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Soy una mujer que se encari\u00f1a con cualquier cosa, y a consecuencia de ese derroche amatorio, me llevo m\u00e1s de un disgusto. Un d\u00eda de hace mil a\u00f1os, le cog\u00ed un aprecio desmesurado a uno de los grifos del lavabo que ten\u00edamos en casa. Ejerc\u00eda sobre m\u00ed, una fascinaci\u00f3n incre\u00edble. 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