{"id":472,"date":"2013-02-24T13:05:54","date_gmt":"2013-02-24T13:05:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=472"},"modified":"2013-02-24T13:05:54","modified_gmt":"2013-02-24T13:05:54","slug":"goedmiddag","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=472","title":{"rendered":"Goedmiddag"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?attachment_id=475\" rel=\"attachment wp-att-475\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-475\" title=\"pino\" src=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/pino-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>Hace alg\u00fan tiempo, todos los d\u00edas a las cuatro y media de la tarde, me dirig\u00eda a unos jardines cercanos a mi casa para desarrollar una de las actividades que me hab\u00edan tocado sin sorteo, en el \u00e1mbito familiar: llevar a mis nietos al parque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me gustaba la compa\u00f1\u00eda de un banco en concreto con el que me hab\u00eda amigado desde hac\u00eda meses y en \u00e9l me instalaba, siempre que pod\u00eda. El asiento de hierro y madera rara vez estaba ocupado, quiz\u00e1s, por la mala fama que arrastraba y que no era otra que la de estar ubicado a la sombra de una gran pino por el que circularon en su d\u00eda, seg\u00fan se dec\u00eda, una larga fila de procesionarias urticantes a las que yo, en realidad, no vi jam\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez en mi banco los peque\u00f1os comenzaban a embarrarse divertidos con el agua del surtidor haciendo deformes pastelillos de tierra y limpi\u00e1ndose las manos enfangadas en sus maltrechos uniformes de colegio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De vez en cuando levantaban su manita color de estatua y me saludaban desde lejos, yo respond\u00eda de la misma forma para constatar que los estaba vigilando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esos momentos de tranquilidad a la sombra del pino, me dejaba ir. Abr\u00eda el libro de mi memoria y eleg\u00eda los recuerdos. Gustaba de hacerme preguntas sin contestaci\u00f3n, recordar instantes, situaciones y personas\u00a0 dejadas en el camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apaciblemente disperso y sumido en reflexiones personales, ocurr\u00eda que alguien ignoraba a las orugas como yo, y se sentaba a mi lado con la intenci\u00f3n de entablar una conversaci\u00f3n insustancial para matar el tiempo. Nada nuevo e interesante que aprender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablar por hablar. Intent\u00e9 evitar estas compa\u00f1\u00edas parlantes a base de auriculares sin sonido sujetos en mis orejas a trav\u00e9s de un cable enganchado a una radio que nunca ten\u00eda pilas; una farsa que no entorpec\u00eda mis reflexiones y surt\u00eda el efecto disuasorio que buscaba en la gente que intentaba charlar conmigo, pues, cuando iban a dirigirme la palabra m\u00e1s all\u00e1 del saludo formal, yo hac\u00eda como que no les o\u00eda y segu\u00eda mirando al frente. Entonces, el compa\u00f1ero de banco enmudec\u00eda ante mi callada verborrea y al rato cambiaba de lugar en busca de m\u00e1s locuacidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprend\u00ed varias f\u00f3rmulas y alg\u00fan que otro truco m\u00e1s, para conseguir tener el banco para m\u00ed solo y poder evocar recuerdos a mi libre albedr\u00edo, sin interrupciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u201cGoedemiddag\u201d- sol\u00eda contestar amablemente ante un cordial \u201cbuenas tardes\u201d de alguien que sin conocerme, se sentaba a mi lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rara vez, por no decir nunca, intentaron continuar la conversaci\u00f3n, pues hab\u00eda acertado de pleno al aprenderme unas cuantas palabras relativas a los saludos m\u00e1s frecuentes, en un perfecto holand\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me convert\u00ed en algo parecido a un mis\u00e1ntropo solitario, y poco a poco los que, como yo, frecuentaban el parque advirtieron mis pueriles estrategias y me consideraron raro y maleducado. No los culpo, pues ten\u00edan y tienen, mucha raz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre segu\u00eda tranquilo en el banco vigilando a la prole. De pronto observ\u00f3 como un ni\u00f1o se acercaba protegiendo entre sus manos algo que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los peque\u00f1os y \u00e9stos se levantaron del suelo corriendo a mirar qu\u00e9 guardaba con tanto celo. El viejo pudo ver, alzando el cuello, como el chaval, algo mayor que los dem\u00e1s, depositaba en la tierra h\u00fameda un precioso pollito amarillo que empez\u00f3 corretear con pasos peque\u00f1os tras los ni\u00f1os; estos, alrededor de \u00e9l, chillaban alborozados intentando que no se fuera demasiado lejos. El due\u00f1o del animal, un pecoso henchido de orgullo por su posesi\u00f3n, recogi\u00f3 el animalito cinco minutos despu\u00e9s \u00a0y se fue por donde hab\u00eda venido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En qu\u00e9 manera muchos de los ingredientes de una vida nos sirven para aderezar una historia y qui\u00e9n puede negar que cualquier visi\u00f3n, por muy ef\u00edmera que sea, nos retrotrae al pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La peque\u00f1a Ilda, cumpl\u00eda cinco a\u00f1os, era s\u00e1bado por la tarde y se esmeraba junto a su madre, mi querida Elvira, en preparar la merienda. En un par de horas diez o doce chiquillos, entre amigos y primos invadir\u00edan la casa. Hab\u00edan preparado varios juegos infantiles de azar, hinchado globos y colgado en mitad del sal\u00f3n una pi\u00f1ata con forma de barco rellena de dulces. Esponjosas medias noches, patatas crujientes, sanwichs, y una magn\u00edfica tarta de chocolate presidir\u00edan la mesa. El pastel ir\u00eda adornado con tantas figuritas comestibles que bien podr\u00eda parecer una engalanada mona de Pascua. La figura que coronar\u00eda el dulce ser\u00eda un pollito de az\u00facar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era el momento cumbre de la fiesta y, una vez apagadas todas las velas, comenzaron a aparecer los regalos: juguetes peque\u00f1os, camisetas de colores, pinturas de madera y libros de cuentos. Faltaba mi regalo, ese que Ilda llevaba deseando desde hac\u00eda tiempo. Y all\u00ed aparec\u00ed yo, con una caja de cart\u00f3n cosida de agujeros por los que sal\u00eda un pio, pio conmovedor. El rostro de mi peque\u00f1a al descubrir el regalo fue todo un poema; saltaba de alegr\u00eda, lo cog\u00eda, lo acariciaba y lo besaba. Lo bautiz\u00f3 al instante y a partir de ah\u00ed el polluelo se llam\u00f3 Yacki. Con tanto ni\u00f1o peque\u00f1o por la casa convinimos, que una vez descubierto el regalo, lo dej\u00e1semos tranquilo en su caja hasta que la casa quedara calmada de nuevo, y dejamos al suave Yacki en una habitaci\u00f3n situada al fondo del pasillo donde nadie deb\u00eda entrar, cerramos la puerta y la fiesta prosigui\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez acabada la merienda, los ni\u00f1os correteaban, se escond\u00edan tras los muebles y chillaban nerviosos jugando a polic\u00edas y ladrones cuando sin escapatoria en un rinc\u00f3n, iban a ser atrapados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elvira y yo, los observ\u00e1bamos entre nerviosos y tolerantes, un d\u00eda es un d\u00eda \u2013nos dec\u00edamos-, no son m\u00e1s que chiquillos, cuando se hayan marchado todos, esto volver\u00e1 a ser un remanso de paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qui\u00e9n podr\u00eda imaginar la extra\u00f1a impresi\u00f3n que sufrimos los dos, al o\u00edr unos minutos despu\u00e9s, el grito desgarrador que sal\u00eda de la habitaci\u00f3n del fondo, y la visi\u00f3n de la peque\u00f1a Ilda, sosteniendo el suave regalo amarillo inerte entre sus manos. Un animal desmadejado, con el cuello \u00a0ensangrentado que se balanceaba de un lado\u00a0 otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00a1Lo ha pisado David! \u2013chillaba-. Lo ha pisado -repet\u00eda a gritos, mientras las l\u00e1grima galopaban por su rostro. \u00a1Se ha muerto! Se ha muerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primo David de apenas dos a\u00f1os, miraba la escena asustado sin saber muy bien qu\u00e9 hab\u00eda pasado, mas llevaba la huella del delito manchando de rojo, su peque\u00f1a bota acordonada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jam\u00e1s olvidar\u00e9 la cara espantada de mi peque\u00f1a, y como dud\u00e9 en aquel momento de la capacidad que tendr\u00eda para asimilar la muerte a tan tierna edad, y c\u00f3mo anidar\u00edan en ella los sentimientos de rencor hacia su primo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><\/strong>-C\u00e1lmate Ilda; se pondr\u00e1 bien \u2013le dije mintiendo-, ahora mismo me lo llevo al hospital de animales. Sal\u00ed a la calle con el candoroso Yacki en su mortaja agujereada y tras comprobar que no volver\u00eda a piar nunca m\u00e1s, lo tir\u00e9 al contenedor verde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En casa, la celebraci\u00f3n hab\u00eda terminado y excepto el llanto de mi hija que segu\u00eda hipando entre gemido y suspiro, un silencio l\u00fagubre reinaba en la casa y uno a uno, los peque\u00f1os escandalosos, fueron y\u00e9ndose de la mano de sus padres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deambul\u00e9 por el barrio sin nada entre las manos, hasta recalar en este banco para hacer tiempo. Despu\u00e9s volv\u00ed a casa donde una calma tensa sobrevolaba cada rinc\u00f3n. Elvira me mir\u00f3 ansiosa y la peque\u00f1a Ilda pregunt\u00f3 a quemarropa: \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 Yacki pap\u00e1?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Se ha quedado ingresado \u2013le expliqu\u00e9-, me ha dicho el veterinario que debe pasar la noche en observaci\u00f3n, habr\u00e1 que ver c\u00f3mo reacciona. Ha sufrido un fuerte traumatismo en la cabeza -dije a sabiendas de que esas palabras todav\u00eda no hab\u00edan entrado en su diccionario infantil-, pero me han asegurado que se recuperar\u00e1. Ma\u00f1ana ir\u00e9 yo solo a buscarlo, t\u00fa duerme tranquila.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jam\u00e1s hab\u00eda visto a mi ni\u00f1a tan triste y por un momento odi\u00e9 al \u00a0peque\u00f1o David asesino. Al segundo me arrepent\u00ed, pues sin duda hab\u00eda sido un desafortunado accidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente me levant\u00e9 temprano y escog\u00ed todo lo que iba a necesitar. Recorr\u00ed varios pueblos de la zona hasta dar con uno que exhib\u00eda un mercadillo al aire libre y en el que se expon\u00edan, frutas, verduras, ropa y juguetes baratos. El \u00faltimo de todos los tenderetes lo regentaba un hombre rudo, de aspecto siniestro, que custodiaba una gran caja taladrada por la que se escapaban cientos de pio, p\u00edos. Decenas de cr\u00edas de pollo te\u00f1idos de colores imposibles se arremolinaban pugnando por un poco de aire. Me cost\u00f3 encontrar uno ambarino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez en el coche saqu\u00e9 el envase de <em>Mercromina <\/em>que hab\u00eda cogido del armario del<em> <\/em>ba\u00f1o,<em> <\/em>le salpiqu\u00e9 unas cuantas gotas rojas de desinfectante por la cabeza y el cuello inc\u00f3lume, y le pegu\u00e9 con cuidado una cruz de esparadrapo sobre unas gasas.<em> <\/em>Tambi\u00e9n le vend\u00e9 una pata con mucho trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Regres\u00e9 a casa con el bicho disfrazado de pollito convaleciente y mi hija lo recibi\u00f3 alborozada, con los brazos abiertos. Lo bes\u00f3 con cuidado, lo acarici\u00f3 y lo dej\u00f3 en el suelo. Despu\u00e9s de tantos apretones cari\u00f1osos, el animalito andaba desequilibrado e inseguro por el suelo, mientras Ilda, con voz tierna lo llamaba, \u00a1Yacki, ven, ven!, pero el pobre enfermo imaginario, segu\u00eda su camino sin atender la llamada. Mi hija no dejaba de mirarlo dulcemente y dirigi\u00e9ndose a m\u00ed, me dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pobre Yacki, pap\u00e1, s\u00ed debi\u00f3 ser un golpe muy fuerte, ha perdido la memoria y ya, no me conoce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una mujer joven camina por el parque dirigi\u00e9ndose hacia un banco de madera y hierro forjado situado bajo de un pino. Un hombre mayor con la mirada perdida y unos auriculares mudos colgados de sus o\u00eddos, vigila a unos peque\u00f1os desde lejos. La mujer se sienta a su lado, le besa y con una sonrisa, le dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Goedemiddag, pap\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace alg\u00fan tiempo, todos los d\u00edas a las cuatro y media de la tarde, me dirig\u00eda a unos jardines cercanos a mi casa para desarrollar una de las actividades que me hab\u00edan tocado sin sorteo, en el \u00e1mbito familiar: llevar a mis nietos al parque. 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