{"id":544,"date":"2013-05-08T06:46:41","date_gmt":"2013-05-08T06:46:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=544"},"modified":"2013-12-12T10:42:37","modified_gmt":"2013-12-12T10:42:37","slug":"uno-dos-tres-y-cuatro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=544","title":{"rendered":"Uno, dos, tres y cuatro."},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12.0pt; line-height: 115%; font-family: 'Batang','serif';\"><a href=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?attachment_id=546\" rel=\"attachment wp-att-546\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-546\" title=\"DSCN7416\" src=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/DSCN7416-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/span>Fabi\u00e1n Figueroa abri\u00f3 los ojos de golpe, casi podr\u00eda jurar que alguien lo hab\u00eda zarandeado mientras dorm\u00eda. Al lado B\u00e1rbara, su mujer, se manten\u00eda en la misma posici\u00f3n en la que se hab\u00eda acostado. Enroscada sobre s\u00ed misma, encogida, con las manos muy juntas empu\u00f1adas bajo la barbilla a modo de rezo y las piernas flexionadas en posici\u00f3n fetal. As\u00ed era ella, a veces desvalida y fr\u00e1gil como una no nacida y a veces una boxeadora a punto de soltar una derecha certera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mir\u00f3 a un lado y a otro nervioso y encendi\u00f3 la luz, no vio a nadie. Un fr\u00edo extra\u00f1o se hab\u00eda instalado en sus huesos y con desesperaci\u00f3n comprob\u00f3 la imposibilidad de respirar a pesar de abrir la boca con ansia como pez fuera del agua. El aire se negaba a traspasar la faringe, un sonido gutural era emitido desde la garganta y sus movimientos esperp\u00e9nticos sacudiendo los brazos habr\u00edan despertado a cualquiera que estuviera cerca de \u00e9l. No as\u00ed a su mujer, que acostumbraba a dormir con una buena dosis de somn\u00edferos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasados unos segundos que parecieran eternos, la glotis contra\u00edda espasm\u00f3dicamente empez\u00f3 a relajarse, el aire poco a poco entr\u00f3 por el lugar que le correspond\u00eda y el hombre, comenz\u00f3 de nuevo a respirar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 le hab\u00eda pasado? \u00bfHabr\u00eda sido un aviso? \u00bfEra esta una de las maneras de encontrarse frente a la muerte? Se qued\u00f3 despierto toda la noche ante la imposibilidad de recuperar el sue\u00f1o de nuevo. A la ma\u00f1ana siguiente decidi\u00f3 no hablar con nadie de aquella experiencia y la incertidumbre de que algo as\u00ed volviera a sucederle sin que una mano invisible lo zarandease y despertase, fue cre\u00e1ndole tal inseguridad que acab\u00f3 convencido de que aquel podr\u00eda ser el \u00faltimo d\u00eda de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfQui\u00e9n iba a creerle?, c\u00f3mo explicar que hab\u00eda sentido el aviso \u00bfC\u00f3mo aprovechar las horas que le restaban de vida? Salir a la calle a correr hasta la extenuaci\u00f3n como si se huyera de la misma muerte, o quedarse quieto en un sill\u00f3n esperando recibir de las manos huesudas de la parca el billete de ida, o quiz\u00e1 esconderse entre el gent\u00edo de una calle peatonal para intentar esquivar la guada\u00f1a o plantarle cara con arrepentimiento, lamentos y s\u00faplicas, chantajes y excusas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDeber\u00eda expiar con sacrificios sus culpas?, desnudarse ante los errores cometidos a lo largo de su vida, afligirse para \u00a0aminorar el supuesto castigo del m\u00e1s all\u00e1. O enfrentarse al \u00faltimo d\u00eda de su \u201cm\u00e1s ac\u00e1\u201d contando el secreto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ma\u00f1ana lleg\u00f3 ajena, la luz t\u00edmida entraba a trav\u00e9s de la rejilla de la persiana y proyectaba sobre la pared de enfrente desprovista de adornos, unos peque\u00f1os c\u00edrculos blancos deformes. La decoraci\u00f3n m\u00ednima de la casa, permit\u00eda que el aire se pasease por todos los rincones sin apenas estorbos. Los utensilios propios de un hogar corriente, se manten\u00edan parapetados tras las puertas de armarios, cajones o alacenas y los expuestos gozaban de un espacio tal, que para s\u00ed lo quisieran los api\u00f1ados cachivaches de un caj\u00f3n de sastre. En aquella casa hasta los sentimientos se manten\u00edan escondidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 est\u00fapido soy \u2013pens\u00f3 recordando el incidente de la noche a plena \u00a0luz del d\u00eda-, pudo ser una mala digesti\u00f3n, una apnea prolongada, el resuello bronco de un ronquido m\u00e1s largo de lo normal o un maldito sue\u00f1o. Gir\u00f3 la cabeza y su compa\u00f1era inm\u00f3vil continuaba en la misma postura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La colcha resbaladiza permanec\u00eda arremolinada en el suelo. Se incorpor\u00f3 para recogerla y se tap\u00f3. Poco abrigo el fr\u00edo hilo de esta seda para dormir con la ventana abierta \u2013se dijo. Cogi\u00f3 la colcha, arrop\u00f3 tambi\u00e9n a su mujer y se qued\u00f3 observ\u00e1ndola un rato. Cu\u00e1nto hubiera dado porque le hubiera dejado entrar alguna vez en su cabeza, haberle revuelto los pensamientos, desenmara\u00f1\u00e1rselos a su manera, a la de \u00e9l, y hacerlos m\u00e1s met\u00f3dicos, menos an\u00e1rquicos, m\u00e1s coherentes. Alinearlos, colocarlos por orden, eliminar esos que no le gustaban y as\u00ed probablemente, alg\u00fan d\u00eda, podr\u00eda llegar a entenderle. Dif\u00edcil tarea por trabajosa e imposible. Seguro que siempre hab\u00eda sospechado algo, se lo notaba en su mirada, en ese rostro apacible que jam\u00e1s reflejaba inquietud y que nunca le exigi\u00f3 nada. Por eso nada pregunt\u00f3 ella al anunciarle uno de sus continuos viajes por cuestiones de trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Demasiada dependencia tendr\u00e1s ahora -dec\u00edan sus amigos-, cuando les cont\u00f3 lo de Elisa. Y puede que tuvieran raz\u00f3n. Ahora ya no era la amante perfecta \u00bfO s\u00ed? Esa supuesta imperfecci\u00f3n no era otra sino su pura existencia y le atra\u00eda ferozmente oblig\u00e1ndole a renunciar a su capacidad de decidir. Elisa era menuda, l\u00e1nguida de mirada y sonrisa dif\u00edcil. El pelo muy corto y rizado le redondeaba la cara, y en ella resaltaban unos ojos extra\u00f1amente cobrizos. De pocas palabras y gran talento amatorio, le confes\u00f3 un d\u00eda que una de sus quimeras, era desarrollar la capacidad de dejar de existir en cualquier momento contando hasta cuatro mientras pon\u00eda un dedo en su ombligo como si se apagara con un interruptor: Uno, dos, tres, \u00a1cuatro! Y la nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfPor qu\u00e9 hasta cuatro? Siempre se cuenta hasta tres \u2013le record\u00f3 intentando estar serio ante la ingenua pregunta que le acababa de formular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Me gusta que sea as\u00ed, hasta cuatro \u2013dijo ella-\u00bfQu\u00e9 tiene de malo?-, y se quedaba callada mir\u00e1ndole fijamente; sab\u00eda que no iba a replicar a una pregunta tan boba como esa. Ella contar\u00eda hasta cuatro o hasta veinte o hasta donde quisiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fabi\u00e1n se fue envolviendo en su voz\u00a0 y en su risa como un gusano en su propia cris\u00e1lida. Lo que al principio asomaba t\u00edmidamente como una mueca en sus labios, fue convirti\u00e9ndose en una expresi\u00f3n alegre, una media luna sonrosada que \u00e9l no pod\u00eda, ni quer\u00eda, dejar de besar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Es demasiado joven para ti, Fabi\u00e1n, esa sabe demasiado, no te dejes embaucar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pura envidia la de mis amigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi madre nos vio por casualidad un d\u00eda bes\u00e1ndonos en una caf\u00e9. Casi podr\u00eda jurar que cada uno se apret\u00f3 su ombligo por debajo de la mesa, pero el milagro no apareci\u00f3, ni a la de tres, ni a la de cuatro y los dos seguimos all\u00ed con toda nuestra humanidad. No tuve m\u00e1s remedio que present\u00e1rsela y admitir lo evidente, nunca deb\u00ed hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfVeinte a\u00f1os?, Fabi\u00e1n \u00bft\u00fa est\u00e1s mal de la cabeza?, si casi podr\u00eda ser tu hija -me dijo exagerando cuando me llam\u00f3 a casa-. \u00bfY B\u00e1rbara, sabe algo? \u00a1Deja a esa chiquilla ahora mismo! -orden\u00f3 como si yo a\u00fan tuviera doce a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi madre es una matem\u00e1tica jubilada y cree conocer todas las inc\u00f3gnitas que se me presentan de antemano; jam\u00e1s deja que yo resuelva mis propias ecuaciones porque sabe que solo, nunca pasar\u00eda uno de sus ex\u00e1menes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u201cEsa chica\u201d como la llamaban para referirse a Elisa, pas\u00f3 a ser la comidilla familiar cuando mi mujer no estaba delante. Pobre B\u00e1rbara- dec\u00edan-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os dices que tiene, hermana? Pres\u00e9ntamela sobrino- y gui\u00f1a un ojo a cualquiera que coincida con su mirada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi t\u00edo Sebasti\u00e1n no est\u00e1 soltero aunque lo parezca y demuestra un deseo desmesurado\u00a0 cuando se trata de conocer a toda f\u00e9mina viviente. Mi t\u00eda Mari, su mujer,\u00a0 no se ofende cuando le oye y sonr\u00ede t\u00edmidamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora est\u00e1s aqu\u00ed B\u00e1rbara \u2013me digo a mi misma-, rodeada de gente que no se creen que sabes lo que sabes. Despu\u00e9s de escuchar una y otra vez la sucesi\u00f3n de frases repetidas e id\u00e9nticas y de dejarme abrazar y besar por tantos acompa\u00f1antes de sentimientos, por fin me quedo sola en esta antec\u00e1mara, pieza macabra que acoge fr\u00edos cuerpos embalsamados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Lo sentimos mucho B\u00e1rbara -dicen al oido-, qu\u00e9 desgracia algo tan repentino, siempre se van los mejores, si algo podemos hacer no dudes en llamarnos, sabes que Fabi\u00e1n era como un hermano o m\u00e1s para nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tuve que mentir a los \u00faltimos familiares y amigos que quer\u00edan seguir escolt\u00e1ndome asegur\u00e1ndoles que yo tambi\u00e9n me iba a descansar a casa. Disimul\u00e9 como pude y al rato volv\u00ed de nuevo al tanatorio; por fin me hab\u00eda quedado sola. \u00danicamente \u00e9l y yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Siempre desee saberlo de tus labios Fabi\u00e1n-, eso fue lo \u00fanico que le dije al muerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A sesenta kil\u00f3metros de all\u00ed, el mismo sol entraba a saltos por el gran ventanal escondi\u00e9ndose a ratos tras las nubes. El polvo bailoteaba disperso en los haces luminosos que proyectaban los agujerillos de la persiana a modo de rayos divinos y Elisa, absorta, observaba las ef\u00edmeras part\u00edculas envidiando el libre albedr\u00edo, la peque\u00f1ez, y la libertad de las motas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La joven se dispon\u00eda a hacer su cama como todos los d\u00edas. Sacudir, remeter, doblar y colocar los cojines; muchos cojines, de todas las formas, de todos los colores. Meticulosamente dispuestos encima del lecho, cada uno en su puesto. Por la noche al acostarse los recolectaba bajo el brazo como si fueran unos extra\u00f1os y agigantados frutos y los depositaba en el suelo amontonados en cuatro columnas deformes y temblequeantes que parec\u00edan desplomarse cada vez que respiraba prolongadamente como en un suave suspiro. Siempre la misma ceremonia, siempre un leve gemido, casi siempre sola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s se llegaba hasta la habitaci\u00f3n del hijo, el peque\u00f1o Natael, y le besaba dulcemente las plantas de los pies peque\u00f1os, y el ni\u00f1o los retiraba sonriente mientras comenzaba a desperezarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos horas m\u00e1s tarde de ese mismo d\u00eda, el peque\u00f1o correteaba por los angostos pasillos entre las sepulturas del cementerio sorteando los obst\u00e1culos y de vez en cuando, se escond\u00eda unos segundos tras los m\u00e1rmoles enhiestos intentando\u00a0 llamar la atenci\u00f3n y que alguien de los all\u00ed presentes no muy lejos de su madre jugara con \u00e9l. El musgo y el olvido envejec\u00edan las piedras del camposanto y en algunas era imposible leer a qui\u00e9n pertenec\u00eda cada losa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocas ocasiones hab\u00eda como aquella, para reunir a toda la familia del difunto Fabi\u00e1n Figueroa. Era una tarde calurosa de septiembre. Las florecillas silvestres que bordeaban los pasillos situados entre los panteones suntuosos, aparec\u00edan como diminutas e insignificantes adornos frente a los vistosos floripondios polvorientos y rebrotados perennemente que mal hermoseaban algunos\u00a0 jarrones de alabastro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elisa reprendi\u00f3 al cr\u00edo sin firmeza y sudoroso, el peque\u00f1o, sigui\u00f3 retando con p\u00edcaras miradas\u00a0 y\u00a0 gritos de: \u201ca que no me pillas\u201d. Tres a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos le otorgaban el poder de mantenerse al margen de cualquier tristeza, pues ignoraba que jam\u00e1s, volver\u00eda a ver a su padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres d\u00edas antes del sepelio, B\u00e1rbara y Fabi\u00e1n sal\u00edan al jard\u00edn a tomar una copa; Fabi\u00e1n prepar\u00f3 un refrescante Bombay Sapphire de ginebra y acurrucados melosamente en el balanc\u00edn naranja de dos plazas, arrullados por el sonido intermitente de un aspersor, comenzaron a hablar bajo un cielo apagado de estrella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfSabes?- dijo B\u00e1rbara sin esperar respuesta- esta ma\u00f1ana en la esquina de la calle San Hilario me ha abordado una gitana con una ramita de romero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfSe ha puesto muy pesada?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No, nada, al rev\u00e9s. Mientras rebuscaba una moneda en el bolso para solt\u00e1rsela y que me dejara tranquila, me ha mirado de forma rara, a continuaci\u00f3n ha tirado el tallo y se ha ido r\u00e1pidamente, casi corriendo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Extra\u00f1a z\u00edngara \u2013dijo Fabi\u00e1n con sorna-, se le quemar\u00eda el puchero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Algo dijo entre dientes de un luto que no entend\u00ed mientras se iba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa misma noche, nada ni nadie lo despert\u00f3 ante su asfixia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elisa situada a unos metros de la comitiva, observaba en silencio. Cont\u00f3 uno, dos, tres y cuatro tante\u00e1ndose la cicatriz redonda situada en la mitad de su vientre por encima de la blusa, cuando la vio acercarse. La mujer le tendi\u00f3 amablemente la mano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Hola Elisa, soy B\u00e1rbara la mujer de Fabi\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Natael de pronto, asom\u00f3 su cabecita cuajada de rizos tras una l\u00e1pida y\u00a0sonriente le dijo: \u00bfA que no me coges?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fabi\u00e1n Figueroa abri\u00f3 los ojos de golpe, casi podr\u00eda jurar que alguien lo hab\u00eda zarandeado mientras dorm\u00eda. Al lado B\u00e1rbara, su mujer, se manten\u00eda en la misma posici\u00f3n en la que se hab\u00eda acostado. 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