{"id":571,"date":"2013-05-26T10:27:47","date_gmt":"2013-05-26T10:27:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=571"},"modified":"2013-12-12T10:27:21","modified_gmt":"2013-12-12T10:27:21","slug":"el-perfil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=571","title":{"rendered":"El perfil"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?attachment_id=581\" rel=\"attachment wp-att-581\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-581\" title=\"perfil\" src=\"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/perfil-e1369564945179-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/perfil-e1369564945179-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/perfil-e1369564945179-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/perfil-e1369564945179.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>No he de negar que pudiera parecer ahora exagerado, sin embargo, si hubieran contemplado mi nefasta adolescencia por un boquete, entender\u00edan el porqu\u00e9 del retraimiento que arrastr\u00e9 hasta alcanzar la mayor\u00eda de edad. En la familia Santaolaya, es decir la m\u00eda, aquel rasgo inherente en todos nosotros deb\u00eda ser motivo de orgullo y nadie hubo insinuado jam\u00e1s que el atributo facial heredado, no era del agrado de su due\u00f1o. Por eso, cuando les comuniqu\u00e9 mi intenci\u00f3n -aprovechando que est\u00e1bamos celebrando la primera comuni\u00f3n de mi prima Mirta, y habiendo llegado ya a los postres tras algunas de esas bebidas espiritosas que relajan el ambiente-, me miraron; se miraron los unos a los otros y comenzaron a hacer las preguntas que me tem\u00eda. Llevaba preparadas algunas de las respuestas no fuera a ser que, por mi tendencia a la improvisaci\u00f3n, metiera la pata y pudiese herir la autoestima de alguien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos sab\u00e9is, empec\u00e9 diciendo, que lo que m\u00e1s deseo en este mundo es: ser actor. Interpretar dramatismos, salir al escenario cegado por los focos, o\u00edr a los espectadores aplaudiendo hasta enrojecerse las palmas de sus manos. Que me reconozcan por la calle, firmar aut\u00f3grafos ininteligibles y sentir ese hormigueo que\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como era de esperar, en este punto de mi discurso, mi t\u00eda Carmen que -por suerte para ella-, hab\u00eda salido a su madre, tuvo que intervenir con la gracia aquella de: \u201cPues si lo que quieres es que te reconozcan, no deber\u00edas\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tallas. As\u00ed era como podr\u00edamos clasificar nuestras narices. El ap\u00e9ndice sobresal\u00eda como una monta\u00f1a erguida en mitad de la cara, de la m\u00eda y pr\u00e1cticamente de todos los all\u00ed presentes. Una nariz prominente que endurec\u00eda y marginaba cualquier otro rasgo facial que anduviese en derredor. De nada me serv\u00eda disfrutar de ojos verdes, ni de unos labios remarcados que, al sonre\u00edr seductoramente destapaban dientes similares a perlas como dir\u00eda un poeta poco original.\u00a0 No, lo que hab\u00eda entre mi frente y mi boca, era un rasgo santaolaya-gue\u00f1o que no me proporcionaba fuera de all\u00ed, rodeado de parientes, nada m\u00e1s que problemas y desesperaci\u00f3n. Cu\u00e1ntas veces tuve que o\u00edr el nombre de Pinocho, esa mentirosa marioneta de palo a mis espaldas y esas risas maliciosas cuando estornudaba persistentemente a consecuencia de mi alergia a las gram\u00edneas primaverales. Pasados los a\u00f1os, me r\u00edo de m\u00ed mismo cuando por las ma\u00f1anas al despertarme me noto algo anquilosado y jocosamente pienso: \u201cA\u00fan sin las napias, pareces de madera Pascualet\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como iba diciendo, nada ni nadie pod\u00edan revocar mi decisi\u00f3n y sin escuchar las cr\u00edticas y el debate posterior ya que la decisi\u00f3n estaba tomada en firme, pas\u00e9 a la acci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente me puse en contacto con una eminencia en cuesti\u00f3n de operaciones est\u00e9ticas recomendada por una amiga a la que las orejas, le hab\u00edan jugado tambi\u00e9n una mala faena rehuyendo estas la cercan\u00eda del cr\u00e1neo. Unas vez empujadas a su sitio por este doctor y bajo anestesia local, no ten\u00edan sus pacientes m\u00e1s que, palabras de elogio para el tal Dr. Perales, y a ese especialista en cirug\u00eda pl\u00e1stica me encamin\u00e9 una vez reunidos el montante de la operaci\u00f3n y la edad suficiente para no tener que contar con nadie m\u00e1s que, \u00a0mi conciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo pasa r\u00e1pido y mi familia -que no es rencorosa-, olvidado el primer impacto al conocer mi osad\u00eda, admiti\u00f3 el cambio en mi fisionom\u00eda sin m\u00e1s rega\u00f1os y al poco est\u00e1bamos todos alegres, reunidos de nuevo celebrando el bautizo de un nuevo v\u00e1stago.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He de decir que para mi sorpresa, el cambio de semblante me proporcion\u00f3 unas cualidades con las que no hab\u00eda contado y aunque pudieran parecer extra\u00f1as son tan ciertas como que me apellido Santaolaya, y estas no son otras que, el aumento fabuloso de los est\u00edmulos sensoriales adquiridos a trav\u00e9s del o\u00eddo, la vista, el gusto y el tacto, e incluso dir\u00edase que tambi\u00e9n del sentido del equilibrio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pod\u00eda palpar y advertir cualquier cosa, hasta lo m\u00e1s ef\u00edmero, lo m\u00e1s fugaz. Un d\u00eda al doblar una esquina, pude explorar detenidamente mi propia sombra toc\u00e1ndola con las manos. La vista se me agudiz\u00f3 hasta el extremo de poder distinguir a lo lejos las agujas en los pajares y los tr\u00e9boles de cuatro hojas ocultos en la inmensidad de los prados verdes, con solo echar una ojeada. Una ma\u00f1ana tumbado al sol, observando la estela dejada entre las nubes por un avi\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda Air Armenia, pude o\u00ed n\u00edtidamente la conversaci\u00f3n sostenida entre el piloto y su azafata, no la reproducir\u00e9 por respeto a su intimidad pero cr\u00e9anme que no les miento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El olfato, ahora extremadamente sensible, me produjo alg\u00fan que otro inconveniente como es l\u00f3gico pero esto qued\u00f3 compensado con algunos otros maravillosos que percib\u00eda desde la distancia: el aroma a madera desprendida por los l\u00e1pices de colores en las escuelas, la esencia de los tomates reverdecidos y enganchados a\u00fan en sus matas o el perfume de los limoneros cultivados en Sicilia me llegaban en todo su esplendor cuando paseaba tranquilo por las cornisas de los edificios m\u00e1s altos, sin el m\u00e1s m\u00ednimo vestigio de v\u00e9rtigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de mis nuevas facultades, yo segu\u00eda yendo en pos de mi sue\u00f1o y una ma\u00f1ana me enter\u00e9 de que, la nueva compa\u00f1\u00eda de teatro \u201cOrvallo\u201d buscaba protagonista para interpretar al personaje principal de la obra del dramaturgo franc\u00e9s Edmond Rostand pr\u00f3xima a representarse en la ciudad y hacia all\u00ed me encamin\u00e9. Cu\u00e1nto hubiera dado por meterme en la piel de ese personaje heroico, de ese poeta derrochador de orgullo y sentimiento como era Cyrano de Bergerac; sin embargo pese a mi gran desilusi\u00f3n mantuve la compostura al o\u00edr al asistente de direcci\u00f3n comunicarme con voz profunda y sin impostar que sinti\u00e9ndolo mucho, me rechazaba porque no daba el perfil.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No he de negar que pudiera parecer ahora exagerado, sin embargo, si hubieran contemplado mi nefasta adolescencia por un boquete, entender\u00edan el porqu\u00e9 del retraimiento que arrastr\u00e9 hasta alcanzar la mayor\u00eda de edad. 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