{"id":77,"date":"2011-12-15T19:31:23","date_gmt":"2011-12-15T19:31:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=77"},"modified":"2012-10-29T08:57:54","modified_gmt":"2012-10-29T08:57:54","slug":"jornada-partida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabrasenvueltas.es\/?p=77","title":{"rendered":"Jornada partida"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En los fr\u00edos d\u00edas de invierno a menudo despu\u00e9s de comer, me iba a trabajar en taxi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es extra\u00f1o que una joven como yo pudiera permitirse un lujo como ese, pensar\u00eda cualquiera de ustedes sin falta de raz\u00f3n, a tenor del m\u00edsero sueldo que percib\u00eda en aquel despacho de la editorial Juridixsa S.A. donde acud\u00eda todos los d\u00edas, ma\u00f1ana y tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La empresa, se dedicaba a la publicaci\u00f3n de unos grandes y pesados libros de derecho, cuyo mayor esplendor era el poder intercambiar y sustituir las hojas que iban quedando obsoletas por las nuevas leyes y sentencias reci\u00e9n nacidas, \u00e9stas se iban incorporando mediante un sistema de encuadernaci\u00f3n de quita y pon, muy peculiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pesados mamotretos se esgrim\u00edan por renombrados abogados con posibles y grandes empresas que inclu\u00edan entre sus departamentos los jur\u00eddicos y procesales. Quiz\u00e1 por lo acotado de su campo y la incorporaci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas, el sistema hab\u00eda ido perdiendo poco a poco sus a\u00f1os de esplendor y la competencia en el gremio del libro jur\u00eddico, irrumpi\u00f3 sin avisar en el mercado, bajo el nombre dela Editorial Dilex.S.A.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada vez que yo entraba en mi peque\u00f1o despacho destinado a la secretaria, el olor a mueble viejo se posaba sobre mi espalda como un mant\u00f3n o una pa\u00f1oleta negra que envejece a quien lo usa. Las fichas amarilleadas de los clientes, permanec\u00edan enterradas en los archivos extra\u00edbles de madera y no era ins\u00f3lito que muchos de esos nombres manuscritos en may\u00fasculas sobre la l\u00ednea roja de los cartoncillos rayados, anduvieran lejos de los tribunales, descansando entre cipreses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi compa\u00f1era de mesa era una Remington gris verdosa. Era \u00e1spera de tacto y muy espigada, pues se manten\u00eda erguida sobre un soporte de ruedas anexo a mi mesa; con \u00e9l, me la acercaba al pecho para mecanografiar los pedidos y facturas que se enviar\u00edan m\u00e1s tarde ala Central de Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La base de patas largas donde se sustentaba la m\u00e1quina, se calzaba por cuatro ruedas deslizantes que la ayudaban a separarse de m\u00ed, cuando molesta y contrariada por haberme equivocado al teclear con mis torpes y lentos dedos, le arreaba un empuj\u00f3n y la pobre sal\u00eda patinando y diciendo adi\u00f3s, sacudiendo la hoja blanca que segu\u00eda enganchada al rodillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debo reconocer, que siempre he pecado de soberbia y algunas veces demostraba esos necios arrebatos de furia contra el d\u00f3cil artilugio. Poco le duraba el periplo al aparato, pues al segundo la acog\u00eda de nuevo entre mis brazos y con mimo y paciencia, punteaba la errata con un tieso e hirsuto pincelillo de\u00a0 <em>t\u00edpex.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volviendo a mi llegada al trabajo en taxi, debo explicar lo siguiente: De todos es sabido que cuando una madre abnegada siente fr\u00edo en alg\u00fan momento de su vida, inmediatamente se presta a tapar a su descendencia con algo m\u00e1s de ropa, una rebeca, un gorro o incluso una manta zamorana aunque al peque\u00f1o se le vea feliz de su temperatura corporal o incluso sude levemente; por la misma regla de tres, cuando mi madre acababa agotada despu\u00e9s de una dura ma\u00f1ana dom\u00e9stica y se dispon\u00eda a saborear una taza de caf\u00e9 despu\u00e9s de comer mientras ve\u00eda una novela, yo me lanzaba a coger l\u00e1nguidamente mi bolso para volver de nuevo a la oficina por la tarde y con ojos mustios y apesadumbrados, \u2014pues siempre se me dieron bien esas actuaciones lastimeras\u2014 \u00a0le daba un beso en la mejilla e inhalaba el olor de su caf\u00e9 exageradamente, como si fuera la m\u00e1s excelsa de las ambros\u00edas, mientras murmuraba:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Estoy helada mam\u00e1, que bien me vendr\u00eda algo calentito, pero he de irme a trabajar, se me est\u00e1 haciendo tarde y voy a perder el autob\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces mi madre, siempre y cuando no anduviera cercano el fin de mes, sol\u00eda decirme:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Anda Raquelita, ve al caj\u00f3n del aparador, coge mi monedero, saca veinte duros y agarra un taxi, as\u00ed podr\u00e1s quedarte media hora m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al volver del desfalco dom\u00e9stico, una nueva taza al lado de la suya esperaba a ser paladeada en mi boca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre odi\u00e9 la jornada partida, o mejor deber\u00eda decir que odi\u00e9 la jornada partida y la jornada entera. \u00a1Basta de eufemismos! odiaba trabajar, en aquella oscura oficina polvorienta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una tarde en la que yo acababa de recuperar mi m\u00e1quina despu\u00e9s de haberla\u00a0 mandado a paseo, mi jefe me llam\u00f3 a su despacho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una moqueta que en su d\u00eda fue de un azul chill\u00f3n sin m\u00e1cula cubr\u00eda todo el suelo; ahora, se ve\u00eda apagada de tono pidiendo a gritos la caricia \u00a0amable de una aspiradora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La luz de la calle Hermosilla deb\u00eda entrar a raudales por el gran ventanal que presid\u00eda la oficina del director, sin embargo \u00e9sta encontraba la oposici\u00f3n constante de unas opacas persianas abatidas. Nunca supe el motivo de aquella tenaz penumbra, pero el Sr. Montoro, mi jefe, de nombre Graciliano, prefer\u00eda la sombra d\u00e9bil como asidua compa\u00f1era de \u00a0su amplio despacho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Cu\u00e1nto hubi\u00e9ramos ofrecido las dos, por tener aquella iluminaci\u00f3n!, pues mi Remington y yo solo goz\u00e1bamos de la\u00a0 tenue claridad que resbalaba por un patio interior tras esquivar los siete pisos que soport\u00e1bamos encima. La luz se colaba por una lumbrera situada\u00a0 a mi espalda con los vidrios constantemente despejados de cortinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La delegaci\u00f3n formaba parte de un inmueble de vecinos anunciado en su d\u00eda para ser alquilado como vivienda de dos dormitorios, magn\u00edfico sal\u00f3n con vistas a la distinguida y elegante calle Hermosilla, cocina y ba\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda habitaci\u00f3n-despacho no era ni m\u00e1s grande ni m\u00e1s luminosa que la m\u00eda y estaba decorada de manera austera por una mesa con su correspondiente silla destartalada y coja, una librer\u00eda con las baldas combadas por el peso de libros en mal estado preparados para ser devueltos ala Centraly dos cuadros con motivos de flores secas aplastadas contra su cristal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la cocina convertida en almac\u00e9n de leyes, se apilaban grandes ejemplares polvorientos encuadernados en lujo y s\u00edmil piel como corresponde a la seriedad de la jurisprudencia. Los lomos iban redondeados y reforzados con esterilla y filigranas grabadas a fuego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de esos d\u00edas, en los que el silencio reinaba en la oficina, de manera solemne como de costumbre \u2014pues nunca gozamos de hilo musical\u2014 el Sr. Montoro me llam\u00f3 a viva voz desde su despacho:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Raquel, venga usted un momento! \u2014 \u00e9l jam\u00e1s utilizaba el interfono que ten\u00eda sobre el escritorio a todas luces innecesario dado los metros del gabinete.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recog\u00ed la libretilla sobre mi mesa y tras dar dos golpes en su puerta entreabierta, pas\u00e9 dispuesta a escuchar y escribir lo que tuviera a bien dictarme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sabr\u00eda decir si Don Graciliano se alegraba o no de la noticia que acababan de comunicarle desde Barcelona y de la que me iba a hace part\u00edcipe en ese instante. Es posible que por su cabeza calva y reluciente discurriera la idea de que dadas las p\u00e9rdidas de facturaci\u00f3n en nuestra reducida sucursal, ser\u00eda aniquilado, despedido y sustituido por el nuevo fichaje, a la saz\u00f3n, un reci\u00e9n graduado que iba a venir dispuesto a remontar las ventas en el sector.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El joven en cuesti\u00f3n que viajar\u00eda de Barcelona \u00a0a Madrid era, \u2014seg\u00fan me dijo un Don Graciliano compungido\u2014, sobrino del Sr. Sordina, mandam\u00e1s catal\u00e1n con el que yo hablaba habitualmente por tel\u00e9fono en ausencia de mi superior, pero al que nunca hab\u00eda llegado a conocer en persona, pues se prodigaba m\u00e1s que poco, por los <em>madriles.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al nuevo trabajador posible hacedor de pedidos sustanciosos, hab\u00eda que tratarlo bien por parentesco y sabidur\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Licenciado en Derecho porla Pompeu Fabrade Barcelona, su t\u00edo consider\u00f3 que le vendr\u00eda bien conocer c\u00f3mo y de qu\u00e9 manera se desenvolv\u00edan sus futuros camaradas, am\u00e9n de espiar e investigar a la competencia de la capital. Se le adjudicar\u00eda el otro despacho contiguo al m\u00edo, el de las flores espachurradas en la pared que hasta el momento permanec\u00eda vac\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda sin previo aviso, en el que yo sesteaba a eso de las cuatro, apoyada la cabeza sobre mi compa\u00f1era de hierro <em>patilarga, <\/em>son\u00f3 el timbre<em> <\/em>de la puerta,<em> <\/em>mi jefe no deb\u00eda esperar\u00a0 visita alguna, pues se encontraba en un pueblo del norte de Madrid tras la firma en una hoja de pedido de un cliente en potencia, \u00e9ste no era otro que un letrado novel, que buscaba asesoramiento escrito y decoraci\u00f3n para su reci\u00e9n estrenada consultor\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me desperec\u00e9 r\u00e1pidamente, empuj\u00e9 con suavidad mi f\u00e9rrea almohada y me dispuse a abrir. Tras la puerta un jovenzuelo protegido del fr\u00edo por un grueso anorak rojo y una bufanda de ochos perfectos, sonri\u00f3 al verme \u00a0y \u00a0solt\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Hola, soy Jordi!, t\u00fa debes ser Raquel \u00bfme equivoco o he adivinado?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No, no te equivocas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Has dado de pleno chaval \u2014pens\u00e9 despectivamente\u2014 no tengo cara de Graciliano y aqu\u00ed no hay m\u00e1s gente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanta jovialidad por su parte me result\u00f3 excesiva, sin embargo contest\u00e9 un t\u00edmido s\u00ed, extend\u00ed mi mano y me dio dos besos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su aspecto distaba mucho de ser un leguleyo repeinado reci\u00e9n salido de la facultad y dispuesto a defender causas perdidas. Algo destartalado y flaco cuando se quit\u00f3 el grueso abrigo,\u00a0 se qued\u00f3 en un tirillas <em>gafapastas, <\/em>que me sedujo al instante, no de una forma amorosa, no se crean ustedes no, eso solo pasa en la pel\u00edculas blanquinegras; me cautiv\u00f3 su vivacidad de contraste en el peque\u00f1o cosmos de rancio abolengo que nos rodeaba y en el que yo, iba soportando sin darme cuenta, el peso de aquella invisible pa\u00f1oleta negra que ya les he mencionado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de la llegada del enchufado aprendiz de picapleitos, la sociedad limitada que form\u00e1bamos la se\u00f1orita Remington y yo, se ampli\u00f3 con la nueva incorporaci\u00f3n ya que result\u00f3 ser un magn\u00edfico compa\u00f1ero y aunque el reci\u00e9n nacido triunvirato no aument\u00f3 de manera considerable la facturaci\u00f3n mensual, ni la penumbra en el despacho del Sr. Guevara dej\u00f3 de ser cr\u00f3nica, y mi m\u00e1quina de escribir segu\u00eda yendo y viniendo de un lado a otro del despacho de vez en cuando, los jefazos de Barcelona, se tomaron m\u00e1s inter\u00e9s en recuperar aquella peque\u00f1a sucursal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Renovaron la vetusta decoraci\u00f3n del piso, se anunciaron en peri\u00f3dicos del gremio, contrataron a una dicharachera empleada de la limpieza que desempolv\u00f3 el azul chill\u00f3n del suelo canturreando pasodobles y hasta trajeron una reluciente y manejable Olivetti el\u00e9ctrica que gustosamente abandon\u00e9 en la mesa del despacho floreado, contiguo al m\u00edo, para quien pudiera necesitarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qui\u00e9n s\u00ed not\u00f3 un peque\u00f1o aumento en los ingresos con la llegada de Jordi, fue mi madre; a partir de aquel d\u00eda dej\u00e9 de protestar veladamente por el trabajo vespertino y sal\u00eda directa como una flecha con mi bolso en <em>volandas<\/em> despu\u00e9s de comer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una peque\u00f1a cafeter\u00eda situada al lado de la editorial, Jordi mi nuevo compinche me esperaba todas las tarde envuelto en aromas de caf\u00e9 antes de subir a trabajar y all\u00ed, en la oficina, recompon\u00edamos nuestra\u00a0 jornada partida despu\u00e9s de se\u00f1alar en los peri\u00f3dicos las ofertas en pisos de alquiler, para poder estar juntos el d\u00eda y la noche completa, pues aunque me cueste admitirlo debo reconocer, que lo nuestro s\u00ed que fue, amor a primera vista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los fr\u00edos d\u00edas de invierno a menudo despu\u00e9s de comer, me iba a trabajar en taxi. 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